Residuo de angustia
Creciente impulso de llanto,
Marea del pasado que sube,
Que apreta, sacude y te dice
-Te recuerda- lo que fuiste.
Jugo de angustia nubosa
Sube por tu garganta y no para.
Es la venganza de aquel que dejaste
Sin ser, del hombre que no terminó
De hacerse, abandonado en una esquina,
Cuando cambiaste de rumbo.
Y no encontrás que cosa intentar
Sino dejar que la corriente pase
Y tal vez desguace lo que hiciste de ti.
Es tarde y solo sos uno.
El camino que no seguiste ya no está.
La mujer que estabas por cruzar
Quedó esperándote y los hijos que te daría,
Sin nacer.
Nada por reprochar.
Así ocurrió.
De todo aquello solo resta esta angustia
Que te asalta cada tanto,
Oyendo ciertas canciones,
Viendo ciertas fotos,
Recordando cierta gente,
Cenizas de uno al que arrastró su destino.
Debiste ser de un modo
Y te llevó la vida.
Hoy y para siempre son estos hijos,
Esta mujer, esta casa, este presente.
Nunca sabrás de lo que había
Para ti de haber seguido tu rumbo.
Sin tiempo ni ganas para lamentos.
Nada de qué renegar.
Se hizo lo que debió hacerse
Y se vivió fuertemente.
Es solo que nunca sabremos
Lo que de nosotros pudo ser.
Acaso la desgracia estaba por ahí
Y la evitamos impensadamente.
Pudo tu vida haber terminado años ha
Y este tiempo un préstamo fuese.
No podés saberlo.
Ni estaría bien que lo sepas
(Los pesares de una sola vida
Ya son más que suficientes).
Agradezco lo que tengo.
No quiero más.
Es solo que, de tanto en tanto,
Una feroz angustia sube y crece.
Angustia -digo yo- que es el rastro
Último de aquel que no llegué a ser.
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