Eclipse de patria, por Pridiliano Matías Ezequiel Arizábal Crocce Hughes

El nuevo redactor de La Voz del Chacarero muestra desembozadamente el dolor causado por la derrota sufrida por los conservadores el pasado 23 de octubre. Aunque no compartimos casi nada de lo que expresa, no podemos menos que compadecernos ante su extraordinaria capacidad de sufrimiento. El entristecido Pridiliano habla en nombre del reino vegetal y animal, de la peonada, de ancianos oligarcas y hasta se anima a personificar antiguos edificios y a culpar a los kirchneristas de la ruina de cosechas y embriones...


Un sordo clamor y un primal lamento sintióse surgiendo de las desaforadas pampas que son el fundamento de la patria, aquel 23 de octubre del 2.011, fecha de odiado recuerdo.

Cada yuyo, arbusto y árbol, cada insecto, pez, reptil, ave y mamífero pareció vivir una fugaz muerte, como si una conciencia natural común les hubiera hecho saber que algo monstruoso estaba sucediendo en el ajeno mundo humano.

Hasta los fieles peones rurales presintieron durante aquella jornada (vieron por entre la niebla de su rústico entender) que las reglas del buen criterio y las sanas costumbres caían al piso y eran aplastadas por el paso de la horda bestial, mal alimentada a choripán y vino de tetrabrick.

Las altas mayorías señoriales en las espléndidas estancias lucieron más solas y vacías, más viejas y tristes aquel día pesaroso.

Los frutos se agriaron y las mieses enfermaron de inusitada plaga; los embriones quedaron secos dentro del huevo y en mil vientres la silvestre vida gestante pereció.

Ese domingo los antiguos caballeros patricios degustaron estoicos la bebida de su derrota, en la penumbra de los altos salones donde los de su estirpe repiten los gestos del pasado mejor.

En cuanto a mí, no siendo bicho, ni yuyo, ni antiguo caballero, lo mismo sufrí al sentir (como dijo Luis Borges)  "el frío acero de la espada entrando por mi espalda".

Eclipse de patria, acaso final...

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