¿Existe un pensamiento latinoamericano?
Si nos referimos al tipo de formación psicológica consolidada que se encuentra en sociedades como la europea, hindú o china, podemos afirmar que no.
El desarrollo de un pensamiento nacional o regional requiere de la concurrencia de algunos factores:
El desarrollo de un pensamiento nacional o regional requiere de la concurrencia de algunos factores:
- una cierta homogeneidad étnica
- un período de desarrollo y maduración de varios siglos
- una orientación política que desde el estado afirme la construcción de una identidad ideológica básica y unos objetivos medianamente compartidos por la mayoría de la población
Examinemos los 3 factores:
- homogeneidad étnica: aunque algunas regiones del sub continente experimentaron corrientes inmigratorias importantes desde el África y Europa, en general se reconoce la predominancia del ADN de los distintos pueblos latinoamericanos; para comprobar una afirmación de este tipo véase el caso de la República Argentina, el país con mayor índice de población de origen europeo, pero que sin embargo reporta un 60 a 65% de herencia biológica y cultural aborigen; aunque estamos hablando de una población latinoamericana diversa, la tendencia cultural favorable a la mestización aseguró la ausencia de conflictos de raíz étnica.
- desarrollo y maduración: la región perdió su identidad cultural a partir de la conquista española y portuguesa; lo que estamos afirmando en este escrito, aunque es cosa imposible de constatar actualmente debido a que los grandes acontecimientos históricos solo se evalúan, categorizan y etiquetan desde una distancia temporal considerable, es que ciertos indicios (creciente integración regional, estabilidad institucional y crecimiento económico continuado) indican que la conmoción causada por la colonización europea (un doble proceso de destrucción y creación) está finalizando , es decir que las sociedades de la región lograron al menos inicialmente resolver el trauma de un genocidio mayúsculo y sus secuelas: desorganización, inestabilidad política, influencia de liderazgos negativos (no latinoamericanistas) y ausencia de objetivos comunes.
- acción estatal: observando el mapa político, desde el sur del Río Grande vemos que los pueblos han optado por llevar al poder a líderes que parecen creer en la potencialidad de la región y que de hecho practican unas políticas provocadoras de bienestar creciente, lo que a su vez reasegura su continuidad en el mando; evaluando juntos los contratiempos causados al desarrollo regional por los tradicionales tenedores del poder (de extracción derechista) y las tentativas porfiadas y a menudo fracasadas de grupos resistentes que buscaron salidas intra gestionadas o independentistas al problema del atraso zonal, queda claro que la actual situación de una mayoría de gobiernos que apuntan a un desarrollo auto sustentable, no es causa sino consecuencia; lo favorable de las circunstancias actuales no es invención de los mandatarios en ejercicio: ellos son el producto de un proceso de maduración que ya entró en su sexto siglo.
Desde el momento en que sostenemos que la positiva y auspiciosa realidad latinoamericana surge de su historia de luchas entre los intereses populares y los que no lo han sido, ni lo serán, debe admitirse como corolario lógico que el pensamiento sub continental está en plena construcción y preparándose para etapas de notable consolidación, protegido por una economía benigna, apoyado por mayores niveles educativos formales y motivado fuertemente por un criterio revalorativo de todo aquello que es propio y natural de estas tierras.
HAY FUTURO.
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