Caída de los Estados Unidos de Norteamérica: salida militar inevitable

El sistema económico ideado por Milton Friedman está ajustando cada vez con un poco más de fuerza el cogote productivo de los Estados Unidos de América, como si estuviera predestinado a generar la caída del imperio mundial creado por las leyes proteccionistas.

Los daños al sistema productor de riqueza genuina son tan graves que podría decirse sin mucho lugar a dudas que el futuro de los amigos del norte está definido: mayor desocupación y pobreza, descontento social agravado y conatos de secesión que podrían llevar a un desmembramiento de la Unión en el transcurso de los próximos 50 años; en el transcurso de la caída libre, un militarismo fuera de cauce seguirá buscando fuera de las fronteras nacionales el oxígeno que la economía de mercado le está quitando.

Lo que resultará lamentable para latinoamérica respecto de esta debacle es justamente el cariz guerrero que adoptarán los dirigentes norteamericanos para con las repúblicas prósperas del sur; en algún momento estos administradores de la ruina llegarán a concluir que el patio trasero ya se ha hecho demasiado próspero y rebelde.

La Venezuela de Chávez, o la post Chávez (que no diferirá mucho de la actual) serán la base del último experimento colonial serio de los halcones del Pentágono y es deseable esperar que para cuando tomen su decisión el estado de opinión mundial les de la espalda creando un vacío que refrene su ferocidad, que la república bolivariana esté para entonces suficientemente preparada para la resistencia, que sus aliados del sub continente respondan en apoyo material y que el pueblo yanqui desapruebe en las calles la invasión.

Quien dude o descrea de esta invasión a Venezuela se siente a esperar.

Por lo pronto el chavismo sabe con toda certeza que este es el precio que pagará su nación por haber levantado la voz y haber generado el corrimiento de latinoamérica hacia posiciones independentistas. No cualquiera; creemos que Venezuela y el sub continente resistirán la prueba.




No hay tiempo para ingenuidades: considerar que el movimiento de los ocupa incidirá en la conducta de las corporaciones y bancos que gobiernan a los Estados Unidos lo es; las manifestaciones de esta pobre gente son tan livianas e inocentes, tan formales, tan desprovistas de furia auténtica, que no despeinarán el corazón reaccionario que habita en Washinton; simpatizamos profundamente con los manifestantes, pero no les asignamos ninguna posibilidad de éxito.

A Obama le sucederá un republicano (y si Dios definitivamente los ha olvidado, será "una": Sarah Palin); una escalada de conservadurismo es lo que destrozó a los Estados Unidos desde Reagan en adelante y seguirá así, pues las corporaciones no han terminado su proceso de apropiación de la riqueza.

Por ahora resta ver cuanto tiempo tardan Colombia y México en salir de la influencia yanqui.Cuando suceda sabremos que el tiempo del recurso militar ha llegado.

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