No falta mucho para la salida en Grecia...




Extrañeza general ante la profunda crisis del país griego, voces indignadas de representantes del pensamiento tradicional de Occidente por el hecho de que el desbarajuste se manifieste precisamente en el país que dio las bases ideológicas de la cultura dominante, decepción ante la “debilidad” griega, acusaciones similares a las que pesaron por siglos sobre Latinoamérica (desorganización, mal manejo de los fondos, falta de austeridad, torpeza cultural, espíritu mendicante, etc, etc, etc,…) Nada se les escapa a los analistas internacionales y sabihondos que responden a los criterios que manejan la caída de Occidente a la hora de explicar la situación de desastre de la legendaria Grecia. Nada excepto su propia nulidad para prever crisis y diseñar soluciones.

La insolencia e irresponsabilidad de los funcionarios organizadores del naufragio helénico es similar a las que los argentinos debimos soportar durante el purgatorio liberal de los milicos y polítiquillos rastreros que arrearon a la población hasta el matadero del 2.001, cuando un pueblo harto de exigencias de “disciplina”, “sacrificios” y “paciencia” estuvo a punto de ingresar a la Casa de Gobierno para linchar un par de bandidos. Muy similar, aunque no recuerdo nada tan humillante y bajo como lo de Papantoniou, ex Ministro de Hacienda durante el período 1994-2001, cuando dijo: “Tal vez los norteamericanos lo encuentren difícil de entender, pero Grecia carece de habilidad y cultura de firmeza y disciplina”, intentando explicarle a la comunidad del “primer mundo” los motivos por los cuales su país no lograba ponerse de pie a pesar de los fuertes caldos de cianuro con que le habían medicado, tanto el maledicente Papantoniou como otros de similar calaña (http:// www.elpuercoespin.com.ar/2011/06/18/deudocracia-el-documental-que-explica-la-crisis-griega-en-terminos-argentinos/).

Al modo de ver de los Papantoniou, todo es culpa del pueblo griego, que en su anarquía y brutal irresponsabilidad amenaza con tirar abajo al euro y a la eurozona; están proponiendo e imponiendo en la opinión pública de los países centrales la idea de un proceso de degradación cultural griego para demostrar que la mentalidad que una vez sentara las bases de una civilización que se trasvasó al resto del planeta elevando la categoría de organización social a unos umbrales desconocidos e irresistibles, se transformó en ruinas deplorables tendidas a los pies de un Platón, un Aristóteles o cualesquiera otro de los héroes del pensamiento que inventaron un nuevo y más justo modo de relación humana. Eso es lo que, palabras más o menos, dicen los que por ignorancia o complicidad, intentan reducir el problema griego a un tema que pasa más por la corrupción e inutilidad de los que gobiernan y la aparente imbecilidad de los gobernados que por una errónea organización política y económica, surgida esta de enfermizos paradigmas culturales que como un tumor maligno y agresivo ha ocupado todos los niveles en que se deciden las cuestiones importantes, no ya solo en Grecia, sino a nivel planetario; es mejor hacer creer al pueblo alemán o francés que el problema griego es cuestión achacable a la mediocridad de los griegos que a un sistema de explotación a través de las finanzas que a ellos también perjudica.

Acaso este intento de simplificación se halle expresado con mayor precisión en el espíritu pueblerino de la Ángela Merkel, la líder alemana, para quien todos los problemas de Europa se resolverían adoptando la conducta miserable del ama de casa  suava, especie de reliquia de siglos pasados caracterizada por un espíritu ahorrativo fuera de límite. ¿Qué se puede Europa esperar de políticos como esta pobre mujer mediocre, que reduce de un modo tan brutal cuestiones que surgen de una grave deformación de los mecanismos en que se interrelacionan las economías del mundo? Pobre pueblo griego que debe lidiar con las presiones de una mujer que maneja los hilos de Europa a partir de conceptualizaciones tan primitivas y pobre pueblo alemán, que por un lado le apoya en su gestión interna  y por el otro le acusa de no saber manejar la crisis europea, cuando una y otra cuestión son inseparables y surgidas del mismo esquema de decisiones.

Los sirvientes del sistema financiero internacional ponen la cuestión como si se tratara del caso de un vago al que por lástima se le dio una suma x de dinero para que se alimente durante la semana, pero al segundo día ya malgastó su limosna en zonceras y pide más. Entonces los benefactores le asignan una nueva suma (porque son derechos y humanos y no quieren ver al prójimo sufriendo hambre), pero ya se toman la atribución de fiscalizar sus gastos. Así leemos lo siguiente: “¿Premio a la Irresponsabilidad?
En parte sí, los griegos se dieron la “gran vida” y ahora el BCE (Banco Central Europeo) se tiene que hacer cargo, junto con el FMI de levantar a esta pobre economía, con el riesgo que el no pago de esas deudas, arrastre a otras economías menores de la zona euro que se encuentran en situación un poco complicada (España, Portugal e incluso Italia)… ¿Qué tendrá que hacer Grecia para salir del problema?
Básicamente lo que no hizo antes: Apretarse el cinturón, pero ahora de verdad…Ojalá que los griegos aprendan a que la plata fácil no existe, es una ilusión de corto plazo. (recado para varios países de Latinoamérica).
Ojalá que los países de la UE aprendan a que los niños hay que controlarlos, que en este tipo de cosas el control no está de más, ya que cuando complica a tus vecinos, las decisiones no son tan autónomas”.
Muy gráfico y hasta nos podría convencer sino hubiéramos tenido en nuestro haber la mala experiencia de conocer a estos benefactores de la humanidad, ratas del sistema financiero que se están llevando por décadas el producto del trabajo de las naciones gobernadas por otras ratas que se les subordinan en el plan expoliador.

Como surgido de la misma matriz ideológica de lo que el miserable escriba citado anteriormente escribía, Jean-Claude Trichet, ex Pte. del Banco Central Europeo abona una perversa idea que está tomando forma y ganando terreno en Europa, según la cual los países asistidos por el BCE y el FMI deberán ir perdiendo autonomía y capacidad soberana como pre requisito de seguir siendo ayudados con créditos: “reiteró las advertencias a Grecia y otros países europeos de que no tendrán libertad de acción en lo que se refiere a cumplir sus ambiciosas promesas de reducción de sus déficits”. http://www.lanacion.com.ar/1229687-la-crisis-fiscal-de-grecia-infecta-a-los-mercados-del-euro-al-dow-jones
A  eso van, a destruir no solo la autoestima de los países victimarios sino un poco más allá, con el objetivo básico de manejar esas economías a control remoto.
Aquí en La Argentina prestataria y limosnera humillada, sodomizada por los capos del FMI, tuvimos patriotas que vislumbraron la idea de pagar deuda con territorio (habían leído al santo de las aulas, Sarmiento, para el cual nuestro mal era la extensión); los griegos también tienen sus patriotas, favorecedores del recurso de entregar islas por deuda.
Nada en los paralelismos de lo que ocurre en Grecia y la experiencia argentina de cuando vivimos en sucio concubinato con los organismos de crédito internacionales es casual:  es el mismo asunto y tendrá el mismo desenlace. Un buen día los griegos perderán la paciencia y los buenos modales y harán huir en helicóptero a sus victimarios para tomar su destino en propias manos; lo hicimos nosotros que históricamente comparados con los griegos somos nada, mucho más podrán hacerlo ellos y servir otra vez a la humanidad como foco de luz y derechos.

Comentarios

  1. Muy buen post.

    Esa forma de desligar al sistema neoliberal de la responsabilidad de la crisis fue ensayada también en nuestro país. La culpa era la parsimonia de De la Rúa. Sus siestas. Su falta de voluntad para aplicar el bisturí con mayor fuerza. Por eso Cavallo, ¿no?

    Saludos.

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