Carta Abierta a Lula DaSilva/Ricardo Antonio López
Estimado compañero:
Ud. no lo sabe, pero aquí en La Argentina tenemos un pequeño problema, un malentendido cuyo origen es vuestra persona. Sin duda no ha sido intención suya provocar todo este desbarajuste al que me referiré con más detalle, pero lo cierto es que la confusión persiste y a causa de ella numerosos inconvenientes se suceden para desasosiego del pueblo argentino.
Es de todos sabido que el suyo fue un largo y difícil camino hacia la presidencia. Un camino en el que tuvo que ir derrotando sucesivamente a poderosos enemigos. Aquí en Argentina valoramos eso muchísimo. Pero no falta el que cree que su éxito se basó solo en su origen humilde o en su condición de dirigente gremial, sin ver que esas condiciones fueron en realidad los obstáculos que muchos señalaban.
Nosotros también tenemos dirigentes gremiales decididos a cualquier hazaña, pero (uno de ellos en particular) no parece muy dispuesto a emprender el arduo camino recorrido por Ud. Sin embargo, quiere ser presidente de la nación.
¡Qué hacer con él? A la escuela no quiere ir. Ud. estudió y llenó los vacíos que fue dejando una vida complicada. Este amigo no quiere saber nada de eso. Y mire que tenemos muchos establecimientos dedicados a la enseñanza de personas adultas y son legión los mayores de edad decididos a domar la ignorancia a través del estudio. Pero no él. Si hasta pareciera incomodarle el saber.
Hugo Moyano se ha inspirado en sus logros y quiere ser presidente de la nación. Hasta allí todo bien. Tiene derecho. La Constitución no exige títulos universitarios a quien postule a ese cargo. Lo que exigimos los votantes es distinto.
¿Querrá Ud., compañero, explicarle a Hugo Moyano que estaría bueno que agarre los libros a pesar de su edad? Porque a nosotros no nos hace caso.
Sabemos que Ud. no es responsable por los deseos de otras personas, pero igual nos atrevemos a pedirle que interceda, para que termine este loco berretín (tonto empecinamiento) y las acciones perjudiciales que provoca, como la parálisis de un país por un paro, justo cuando lo que se necesita es trabajar.
Todo el problema nació cuando desde la cúpula del kirchnerismo le hicieron ver que no era posible apoyar la candidatura de una persona tan poco preparada. Tal vez no se lo dijeron bien, vaya uno a saber... Acaso faltó tacto, no sé. La cuestión es que desde entonces Moyano se declara enemigo del gobierno nacional.
Compañero Lula, sabemos que gusta del tango, así que nos entenderá cuando le decimos que alguien debe decirle a Moyano que es como la cacatúa que sueña con la pinta de Carlos Gardel. Y Ud. es el indicado, porque Ud. es el Gardel en quien él se inspira. Dígale que estudie y mejore, para poder entender mejor los problemas de manejar un país. Dígale que así de burro no le sirve a los argentinos.
Será un gran servicio que nunca dejaremos de agradecer.
Gracias compañero.
Ud. no lo sabe, pero aquí en La Argentina tenemos un pequeño problema, un malentendido cuyo origen es vuestra persona. Sin duda no ha sido intención suya provocar todo este desbarajuste al que me referiré con más detalle, pero lo cierto es que la confusión persiste y a causa de ella numerosos inconvenientes se suceden para desasosiego del pueblo argentino.
Es de todos sabido que el suyo fue un largo y difícil camino hacia la presidencia. Un camino en el que tuvo que ir derrotando sucesivamente a poderosos enemigos. Aquí en Argentina valoramos eso muchísimo. Pero no falta el que cree que su éxito se basó solo en su origen humilde o en su condición de dirigente gremial, sin ver que esas condiciones fueron en realidad los obstáculos que muchos señalaban.
Nosotros también tenemos dirigentes gremiales decididos a cualquier hazaña, pero (uno de ellos en particular) no parece muy dispuesto a emprender el arduo camino recorrido por Ud. Sin embargo, quiere ser presidente de la nación.
¡Qué hacer con él? A la escuela no quiere ir. Ud. estudió y llenó los vacíos que fue dejando una vida complicada. Este amigo no quiere saber nada de eso. Y mire que tenemos muchos establecimientos dedicados a la enseñanza de personas adultas y son legión los mayores de edad decididos a domar la ignorancia a través del estudio. Pero no él. Si hasta pareciera incomodarle el saber.
Hugo Moyano se ha inspirado en sus logros y quiere ser presidente de la nación. Hasta allí todo bien. Tiene derecho. La Constitución no exige títulos universitarios a quien postule a ese cargo. Lo que exigimos los votantes es distinto.
¿Querrá Ud., compañero, explicarle a Hugo Moyano que estaría bueno que agarre los libros a pesar de su edad? Porque a nosotros no nos hace caso.
Sabemos que Ud. no es responsable por los deseos de otras personas, pero igual nos atrevemos a pedirle que interceda, para que termine este loco berretín (tonto empecinamiento) y las acciones perjudiciales que provoca, como la parálisis de un país por un paro, justo cuando lo que se necesita es trabajar.
Todo el problema nació cuando desde la cúpula del kirchnerismo le hicieron ver que no era posible apoyar la candidatura de una persona tan poco preparada. Tal vez no se lo dijeron bien, vaya uno a saber... Acaso faltó tacto, no sé. La cuestión es que desde entonces Moyano se declara enemigo del gobierno nacional.
Compañero Lula, sabemos que gusta del tango, así que nos entenderá cuando le decimos que alguien debe decirle a Moyano que es como la cacatúa que sueña con la pinta de Carlos Gardel. Y Ud. es el indicado, porque Ud. es el Gardel en quien él se inspira. Dígale que estudie y mejore, para poder entender mejor los problemas de manejar un país. Dígale que así de burro no le sirve a los argentinos.
Será un gran servicio que nunca dejaremos de agradecer.
Gracias compañero.
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