Colecta Nacional Pro Exilio de Argentinos Indignados


Con el quilombillo de los fondos buitre se evidenciaron un par de patriotas que no pueden ocultar su contento ante las tropelías de Griessa y la corte suprema yanqui. Para ellos, el freno impuesto al recurso reestructurante de deuda del estado nacional argentino es algo así como justicia divina, un recordatorio para los espíritus demasiado independentistas de la pequeñez irreversible de nuestra condición de argentos y sudacas. Se les escapa por los costados del discurso la felicidad de ver que (¡por fin!) el mundo libre, desarrollado y primero pone en su lugar a los pobres infelices que la juegan de soberanos. 

Desde que las mayorías criollas decidieron separarse de España venimos conviviendo con los soretes detractores del espíritu libertario. Nos abruman con su alineación incondicional a cualquier forrada que lleve marca europea o norteamericana. Su triste rosario de pensamientos derivados marca una sola ruta: al norte y por derecha. No tienen orgullo, originalidad, rebeldía ni sentido. 

De veras uno ya desea que partan definitivamente al mundo blanco que tanto les enloquece, que se aquerencien y no regresen más. ¿Por qué habrían de quedarse en este chiquero populista si están para grandes cosas? ¡Con lo que deben estar ansiando por aquellas tierras de orden y progreso su llegada! Imagínense...

Propongo se organice la Colecta Nacional Pro Exilio de Argentinos Indignados. Les pagamos el pasaje, les remitimos incluso una remesa mensual, pero que no regresen. Negocio para todos. Con rigurosa cláusula de no retorno, desde luego. 

Se divertirán  mucho en el primer mundo, digo yo, aunque allá no encontrarán quien labure para ellos y pronto verán que sus escasas cualificaciones profesionales no les sirven para mucho más que fregar cubiertos o repartir panfletos comerciales, acaso pulir automóviles usados en venta o vestirse de hombre sandwich promocionando el puesto de venta de comida de algún portorriqueño que se preguntará por qué unos tipos tan inútiles se comportan con tanta soberbia. 

Repito: la cláusula de no retorno debe ser taxativa e inviolable, pues al cabo de un par de semanas el indignado que había partido tan ilusionado hacia su "lugar lógico en el mundo" podría  querer retornar, un tanto molesto ante las exigencias laborales de los dueños de casa, que no valorarían suficientemente el aporte de la "inmigración calificada" (nada que ver con los mugrientos espaldas mojadas y otra mugre tercer mundista).

El combo a remitir con los fondos de esta gran colecta nacional debe ser lo más completo posible. No solo el indignado pedestre, vulgar y corriente. También enviaremos periodistas y políticos, ya que los del llano necesitarán del libreto de los más pillos. Y no debe olvidarse que esta gente se habituó a la ley del gallinero, por lo que siempre necesita  de otros que les verdugueen y humillen, desde una posición más elevada, a la que un día accederán, si se portan bien, civilizadamente y de acuerdo a las reglas.

Urge remitir a estos patriotas al revés a su "lugar lógico en el mundo". Cualquiera se da cuenta que han nacido entre el criollaje rastrero, solo por infortunado error. Así que a habilitar las urnas receptoras de dinero y juntar peso sobre peso, cosa que ellos puedan viajar a su verdadera patria y nosotros podamos respirar tranquilos.

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