Cuando la derecha pierde la paciencia/Ricardo Antonio López

Cuando la derecha pierde la paciencia (es decir, cuando comprende que el acceso al poder le resulta casi imposible), mágicamente comienzan todo tipo de disturbios sociales, políticos y económicos. Así sucede en Venezuela, Ecuador, Brasil y está comenzando a suceder en nuestro país.

El niño bien, pretensioso y engrupido de Mauricio Macri está señalado para hacer las veces de líder revolucionario al servicio de la embajada yanqui, aunque dudamos que cuente con la intrepidez y arrojo necesario para semejante tarea. Al primer contratiempo que haga peligrar su zona de confort, reculará. Al contraproyecto le hace falta un loquillo arriesgado y temerario estilo Leonardo López. También requiere de un par de killers como los que asesinaron al joven diputado chavista Gustavo Serra y a su novia, dentro mismo del departamento que habitaban. De estos conseguirán fácilmente, pues hay multitud de hijos de una grandísima puta rondando los aledaños de la democracia listos a violentarla. El resto está: 
un grueso número de”periodistas independientes” de la calaña de Lanata, Leuco, Longobardi y otros de similar calaña, por demás dispuestos a reventar el tejido social con arengas de odio terminal, en cuanto pinte la ocasión y sientan que los ánimos se hallen suficientemente caldeados como para provocar estallidos “espontáneos” de violencia callejera.
Una clase empresario comercial lo bastante fanática como para fomentar un desastre desabastecedor e inflacionario (otra vez, cuando estén dadas las condiciones).
Una clase mediopélica lamentable, adherente de cualquier postulado anti nacional que suene a primer mundo ordenado y previsible, por más que se trate de trampas caza bobos.
Una izquierda bastante idiota dispuesta a darle el poder a  la derecha con tal de desalojar a los “usurpadores de banderas” del kirchnerismo.

Esta derecha que comienza perder la paciencia tiene un solo contratiempo: nosotros. Y nosotros debemos estar a la altura de las circunstancias. O se llevan puesta la democracia. Guarda.

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