CON LAS CAUTELARES PERDIERON LA CAUTELA, por Eduardo Di Cola*
Más Contradicciones Opositoras.
Es evidente que no pueden superar el estigma de haber
sido protagonistas del peor gobierno democrático de nuestra historia
Con
relación al Poder Judicial uno de los seis proyectos enviados por el Poder
Ejecutivo para tratamiento del Congreso regula las medidas cautelares
interpuestas en contra del Estado.
Con el “indignado”
rechazo de la oposición se sancionó como Ley N° 26854 que en su art. 9°
establece:
“Los jueces no
podrán dictar ninguna medida cautelar que afecte, obstaculice, comprometa,
distraiga de su destino o de cualquier forma perturbe los bienes o recursos
propios del Estado, ni imponer a los funcionarios cargas personales
pecuniarias”.
Resulta ser que
los hoy “enojados” opositores cuando formaban parte del gobierno UCR/Alianza
regularon las medidas cautelares modificando los Códigos Procesales en lo
Civil, Comercial y Laboral. En tal sentido sancionaron la Ley 25453/2001 que en
sus arts. 14 y 15 expresamente dice:
“…Los jueces no
podrán decretar ninguna medida cautelar que afecte, obstaculice, comprometa,
distraiga de su destino o de cualquier forma perturbe los recursos propios del
Estado, ni imponer a los funcionarios cargas personales pecuniarias”.
No piense que me
equivoqué y repetí el mismo texto. Salvo con la diferencia de algún vocablo
reemplazado por un sinónimo, dicen exactamente lo mismo.
Es la misma actitud que asumieron con relación al
blanqueo. Como lo recordé en una nota anterior Graciela Ocaña, Rubén
Giutiniani, Margarita Stolbizer, Mario Negri y Eduardo Santin como Diputados
Nacionales, Gerardo Morales, Ricardo Gil Lavedra, Patricia Bullrich,
entre otros como funcionarios, en la etapa de mayor caos bancario, con un
descontrolado crecimiento del endeudamiento y caída de reservas,
apoyaron, suscribieron y votaron en el año 2001 un blanqueo en favor de los
bancos.
Flagrantes contradicciones.
En su mediocridad sufren los importantes avances de
nuestro país en los últimos años.
Es evidente que no pueden superar el estigma de haber
sido protagonistas del peor gobierno democrático de nuestra historia.

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