VIDELA, EL GENOCIDIO ECONÓMICO, por Eduardo Di Cola
La muerte del
genocida Jorge Rafael Videla nos transporta nuevamente al pasado más luctuoso
de nuestra historia.
Naturalmente que
el mayor dolor está exaltado por las muertes, desapariciones, robos de
bebés y todo lo que como ataque despiadado estuvo dirigido sistemáticamente en
contra de las Personas.
No hay dudas que
en la lucha por la Verdad y la Justicia está el mejor homenaje que podemos
rendirles.
De todas formas
también durante el Proceso hubo un genocidio económico que simplemente
quiero traducirlos en dos datos.
La deuda externa
se multiplicó por 5,8 en el período 1976 /83, pasó de US$ 7.870 millones a
US$ 45.087 millones.
Para que tomemos
una idea de lo que significó, si desde el advenimiento de la democracia
hubiéramos continuado con los mismos porcentajes de crecimiento, hoy nuestra
deuda sería de 1,12 billones de dólares (US$ 1.127.175.000.000)
A su vez si nos
referimos a la fuga de divisas, los capitales de argentinos acumulados en el
exterior pasaron de 3.566 millones de dólares en 1975 a 32.514 millones en
1983, vale decir que se multiplicó por 9.
De haber seguido
la fuga de divisas en los mismos niveles desde el advenimiento de la democracia
hasta ahora, el total de divisas fugadas acumuladas en el exterior sería de
1,04 billones de dólares (US$1.040.448.000.000).
Evidentemente un
absurdo que nunca podría haber ocurrido porque nadie nos hubiera prestado y a
su vez la economía nacional tampoco podría haber generado semejante cantidad de
dólares.
Simplemente hago
este ejercicio para que tomemos conciencia de la magnitud del genocidio
económico que tuvo como principales protagonistas a la dupla Videla-Martínez de
Hoz, que como resultado se tradujo en el quiebre y desmantelamiento de
todo nuestro aparato productivo.
La deuda heredada
fue la gran responsable de las crisis que tuvo que afrontar la democracia.
Recién dos décadas después de la mano de ex Presidente Néstor Kirchner los
argentinos pudimos iniciar exitosamente el camino del desendeudamiento. Por
primera vez en décadas el esfuerzo valió la pena.
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