Denarva exige movilidad jubilatoria
El colorado de Colombia es uno de los especímenes más raros del circo opositor, con su rostro serio cada día un poco más amargo por tanta decepción de verse bajado de un podio a que lo llevó el haber obtenido más votos que Néstor Kirchner en el 2009 y con su terminología general e imprecisa que tanto sirve para criticar al gobierno nacional como para no terminar de decir nunca cuales son sus propuestas.
En el tour político que lleva a cabo de puro millonario que es, disfruta como pocos de repetidas paradas en los comederos politiqueros del gorilage televisivo argentino, de los que es abonado preferencial.
Tal vez acicateado por periodistas amigos que le reprocharan una cierta falta de propuestas concretas, de algo que diera un indicio acerca de qué cosas haría una vez sentado en La Rosada, se jugó y publicó por Tweeter un par de ideas de estadista, como ser la necesidad de implementar una movilidad jubilatoria que funcionara con piloto automático, al margen de los caprichos cristinistas. Una pena que esta movilidad jubilatoria ya es ley aplicada desde el 2008 y que él no votó.
La historia en no más de 20 años se mofará de Denarva y similares, considerándolos curioso personajes contradictorios que sobrevivieron en épocas difíciles para todo el que no acepta un país reconstruido; mientras tanto la mofa les viene desde el campo nacional y popular.

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