El tal Caseros



La oposición se "refuerza" lo mejor que puede. Ahora es el turno del tal Caseros, un humorista, me dicen, aunque por distraído no he tenido ocasión de reírme de sus cosas, hasta estos días en que comenzó su cruzada libertaria mediatizada.

Le recuerdo vagamente por una canción que cantaba en japonés. Hasta allí llega mi conocimiento del personaje. Pero debe haber mucho más que eso, más espesor, supongo. Por ahí es un intelectual de derecha, además de humorista. Ya me fijaré. Por ahora tengo estos dichos resbalosos y empantanados donde deja ver un espíritu conservador y descreído, como el de un viejo desencantado.

No me malentiendan creyendo que finjo no estar al tanto de quién es el tal Caseros. Es que soy de Corrientes y un cierto aislamiento impide que nos lleguen en tiempo y en forma las novedades culturales que la gran ciudad genera. Indudablemente, de conocer mejor al individuo y su historial, sería su fan y no estaría escribiendo la presente, en mejor posición para distinguir la profundidad de sus dichos.

Siempre es bueno ver a un representante de la cultura trenzado en ruda lucha con los poderes de turno, exponiéndose con el mayor coraje a toda clase de represalias, desde la proscripción laboral a la lisa y llana eliminación física. Y estos riesgos temerarios no parecen ser algo nuevo para el tal Caseros, quien afirma haberse bancado varias dictaduras. Rogamos por la seguridad del tal Caseros, cuya ruina ya debe estar siendo tramada desde las penumbras ominosas de la Casa Rosada.

Y mientras rezo por el bienestar del tal Caseros, buscaré el registro de sus actividades artísticas, mismas que he ido perdiéndome en todos estos años de oscurantismo, para defecto de mi formación integral.
Nunca es tarde para aprender.

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