Malhumor generalizado/Ricardo Antonio López

La victoria del kirchnerismo en las presidenciales 2015 ya se anticipa en el creciente malhumor de los operadores periodísticos que hacen las veces de ideólogos opositores, a falta de verdaderos líderes en su sector político.

El berrinche de Lanata insultando a los políticos de oposición y las amargas reflexiones de los otros monstruos del periodismo sectario conservador no dejan dudas respecto a cuál será el resultado, no importa quien sea el kandidato.

El oleaje de optimismo luego de las nacionales de medio término 2013 amainó pronto entre los más advertidos y hoy solo perdura en los comentarios de foros digitales donde forma colonia el elemento reaccionario tróllico.

Desde este rústico blog nos habíamos referido al espejismo massetero que copó los opinaderos políticos nacionales luego que el Tigre de Nordelta derrotara a Martín Insaurralde. Hicimos notar en aquel entonces que tomar un resultado bonaerense a modo de tendencia nacional, no correspondía. Y lo más importante, señalamos que entre las PASO y las legislativas 2013 el kirchnerismo había recuperado casi un millón y medio de votos, lo que de por sí era indicio del poder de un aparato proselitista que no tiene rival (ni entonces ni ahora). Habíamos dicho que la decadencia del proyecto massista se inició en ese lapso de 2 meses entre agosto y octubre en que el kirchnerismo recuperó semejante número de votos.

Y teniendo en cuenta que Macri ya tuvo años y años de chance para convertirse en alternativa ganadora y no hay caso, sumado esto a la nula posibilidad que ambos caudillejos depongan sus elevadas ambiciones y sellen un pacto proselitista, ¿qué dudas caben acerca de la filiación del próximo presidente?

En Números claros conservan la amistad

 mostramos la cuentita que respalda sencilla y (creemos) irreversiblemente la victoria del kirchnerismo y aseguran un cuarto y un quinto turno en el gobierno nacional (quinto pues en 2019 Cristina Fernández podrá postularse).

Solo a resultas de ser muy cerrado anti kirchnerista podría dudarse hoy de las feas perspectivas de las 4 o más listas opositoras que sacarán chapa de perdedoras el año próximo.

Así se entiende bien el malhumor generalizado entre la muchachada  opositora.

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