Disculpen mi optimismo



Ya se que perdimos las elecciones PASO que ganamos, que Clarín y los articulistas de Perfil saben mucho, que en Argentina no hay gobierno que dure 4 períodos, que los pobres siempre pierden y que todo lo que pueda fracasar, terminará haciéndolo. Pero lo mismo mantengo mi optimismo.

No soy tan inteligente como para contraer preocupaciones crónicas y los hombres sabios se burlan de mi ingenuo empecinamiento en creer que estos son tiempos nacionales de amanecer, no de nuevas nocturnidades en ciernes. ¡Qué le voy a hacer!

Yo crecí entre un pueblo al que acostumbraron a pensar en su contra, al que le preñaron el imaginario de derrotas por venir, al que le adoctrinaron en el estúpido ejercicio de la auto crítica cruel. Un pueblo inducido a considerarse habitante de una semi barbarie autóctona de la que solo con sufrimiento podría escapar hacia las regiones iluminadas del bienestar europeo. El tema es que nunca me convencieron.

Así que no me entran los análisis de economistas diciendo que vivimos un momentáneo espejismo de prosperidad listo a transformarse en infierno de miseria. Tampoco les doy ni cinco de bola a los politiquillos con cara de razonables que me hablan de un despotismo que no se ve, ni se huele, ni se muestra por ningún lado (¿a mí, que fui joven, peronista y pobre durante el reinado de Videla, me van a venir a explicar lo que es el despotismo?). Mucho menos les creo a “pensadores” tipo Sarlo o Aguinis cuando con argumentos un poco más difíciles tratan de dibujar el rostro de monstruos que solo habitan sus imaginaciones calenturientas.

¡Que dejen de joderme! Conmigo no pueden. Soy un negro optimista y por mí se pueden ir bien a la gran grieta que los remil cobija. No les creo, me parecen bastante infantiles sus esfuerzos intelectuales y (lo digo sin ánimo soberbio) cuando ellos van yo ya he visto adónde están queriendo llegar.

Yo sigo el camino nacional y popular. Es el camino que elegí y en él no me pierdo ni de noche. Y por fortuna, ese camino es de multitudes. Definitivamente.

Comentarios

  1. Lamento que muchos de los que aún no han advertido los dos modelos que están en juego, esas dos Argentinas cuya simple enunciación explica el verdadero origen de un enfrentamiento histórico, aún desconozcan que con casi todos los integrantes del heterogéneo arco opositor sólo entraremos en un cono de sombras con destino nuevamente a la oscuridad.
    Y no estoy basándome en la excelencia y perfección de los gobiernos que han gestionado desde el 25 de mayo de 2003. Para nada, porque han habido gruesas fallas, desiluciones y omisiones. Las cuales no obstan, sin embargo, para ubicar a estos últimos gobiernos por su propio peso específico, en lo más positivo que Argentina experimentó en los últimos 58 años.
    La democracia que surgió hace casi 30 años, después de la tragedia procesista cívico-militar nos sirvió solamente para creer que recuperando el sano derecho del voto, YA estaba el "pueblo" decidiendo los destinos de la Nación. Enorme error. El desconocimiento de la verdadera naturaleza y residencia del PODER REAL, una vez más, nos jugó en contra.
    Fueron demasiadas las circunstancias y hechos que, a lo largo de nuestra historia reciente y aún de la más remota, eran cuidadosamente escamoteados, disfrazados ó directamente tergiversados a fin de "crear el relato" de una especie de destino manifiesto que, al contrario de los EE.HH. del norte, nos arrinconó eternamente como meros proveedores de primarios sin derecho a aspirar a un destino más digno, a excepción de quienes pertenecían a ciertas clases privilegiadas.
    Ese brete creado por los poderosos, sirviendo a su vez a intereses de otras latitudes, fue aflojado y abierto en muy pocas oportunidades y por no más de 25 años en total, en las 16 décadas que han transcurrido desde nuestra "organización nacional", punto de partida falluto para la patria que realmente debió ser ... y no fue.
    Con un poco de conocimiento de nuestra historia y otro poco de amor por nuestra Patria, muchas de esas iniquidades NO DEBERÍAN volver a producirse.
    Nuestra responsabilidad y capacidad para terciar en este asunto es enorme. Sería interesante que lo advirtiéramos, de una buena vez.

    Saludos

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