$6 ¿Para qué? (parte I) por Pridiliano Matías Ezequiel Arizábal Crocce Hughes


En medio del debate nacional por la suma que una familia argentina necesitaría por día para alimentarse, Pridiliano reafirma su posición extremista a través de una postura detestable, que brindamos en 2 partes. En la segunda parte el patricio explica su propuesta, que mentes perspicaces podrían colegir con la lectura de la presente. Veamos hasta donde llega la perspicacia de nuestros lectores.

En épocas en que la maquinaria nacional avanza estropeada hacia su presumible -y tal vez inevitable- descarte por daños graves originados en el mal uso, es cada día más común asistir al desarrollo de discusiones desenfocadas o distraídas; los sectores rivales avanzan en la lucha dialéctica sin ver que los postulados de unos y otros están hinchados de improcedencia y falsedad.

No temáis sin embargo los que atentos y disciplinados a la superior razón sigan las opiniones de este patricio, uno ungido por el destino para llevar luz a las ominosas profundidades del régimen totalitario, anticlerical, supresor de toda tradición y derecho innato de propiedad de las clases fundadoras; no perderán el rumbo quienes humildes inclinen la testa y acepten el evangelio liberal aquí escrito.

El asombro mío y el de la fiel muchachada de los salones del Club de Armas no cesa en su aturdido fluir; vemos por ahora la controversia relativa a lo de los $6 por día y la confusión generalizada, inteligentemente fogoneada por los esbirros de la dictadora, que lleva a tantos a defender posiciones literalmente comunistas, cuando lo que debería salvaguardarse es la pureza del sistema democrático, que bien entendido asegura a las minorías el papel rector y a las mayorías el acompañamiento fiel de los planes diseñados por los que poseen el conocimiento y los medios materiales.

Confundidos en medio de la meta realidad instaurada en La Argentina por los agentes castro-chavistas desde el año 2003, hasta las principales mentes del conservadurismo, que ayer nomás instigaban la exitosa erradicación de los focos subversivos apátridas, hoy hablan del tema desde una postura que atenta contra sus propios intereses.

Pues ni $6 debería necesitar el pueblo humilde para alimentarse. ¿O es que hemos perdido el rumbo a tal extremo que ahora urgimos al gobernante por la universalización de derechos que nos son exclusivos y nos indignamos porque al pobrerío no se le  habilite con medios que no le son naturales y que nunca necesitaron?

Mucho me decepcionaría que llegados a este punto del discurso no se entendiera su basamento ideológico. Pero me temo que la confusión causada por el populismo kirchnerista ha subvertido incluso la clara razón de los que nacieron mejores. Triste comprobación.

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