“No vivimos dentro de una película” (Michael Moore)


Días pasados vi un reportaje a Michael Moore a propósito del chiflado que baleó gente durante una película de Batman; Moore se preguntaba cuán raro es que eso ocurra en un país con 250 millones de armas en manos civiles.

La solicitud de compra de armas en Colorado había subido el 44% luego de la desgracia y la pregunta del famoso documentalista a sus conciudadanos no podía ser más lúcida: “¿Armándose evitarán que cosas así sucedan? ¿Qué hubieran hecho dentro del cine con un arma en la mano? ¿Disparar en la oscuridad”

“No estamos viviendo dentro de una película. Esto es la vida real.”

Moore es visto por el público medio yanqui y los poderes establecidos como un marginal, una suerte de Che Guevara castrado con una cámara en lugar de fusil; no quieren creerle; lo que dice es dañoso para el espíritu (mal encaminado) de la nación.

Quien contradice el credo de Agresividad, Competitividad y Supervivencia del más Fuerte no puede ser bien visto dentro de una sociedad basada en el uso de la violencia (de cualquier tipo) como principal herramienta cultural.

Gente de saber podrá explicar los orígenes del culto por la agresividad en la sociedad estadounidense; lo que sabemos es que fue potenciada por el cine y la televisión -principalmente- hasta provocar un estado de ilusión colectiva.

Entendemos bien el mecanismo mediático que distorsiona percepciones en el público norteamericano por nuestra propia experiencia: ¿no es el mismo que hace que tantos argentinos crean de verdad que el país está aislado del mundo, prácticamente quebrado y a punto de estallar?

Los medios de comunicación y entretenimiento masivos son la novedad social más influyente de los últimos 100 años y modelaron nuestra mentalidad occidental o prooccidental.

Que sean capaces de provocar tanto daño no los convierte en un perjuicio a erradicar; los puntos a redefinir con ellos son su administración y objetivos.

La información de todo tipo que generan debe y seguirá circulando. Lo que se necesita cambiar es el paradigma de desarrollo y propósitos.

¿Para que producir y publicar información (en forma  de película, informativo, show musical, lo que sea)? Si el objetivo primario es económico no deben esperarse consideraciones éticas. Tampoco si el objetivo es imponer una supremacía de ciertas concepciones políticas. En ambos casos de subordinará la verdad al beneficio buscado.

Tenemos entonces que la situación de la gente, las mayorías, el pueblo, es muy débil, en esta como en otras cuestiones fundamentales.

Para la gente de EE UU no queda otra que rescatarse a sí misma del cepo informativo insano que opera a beneficio del aparato industrial militar y la clase política que se le subordina.

Lo nuestro es infinitamente más sencillo y ya comenzamos a solucionarlo.

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