No solo un perjuicio para los paraguayos, lo del golpe a Lugo
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| Traidor Federico Franco, vergüenza de la raza guaraní |
Detrás del golpe
parlamentario no solo están sojeros, curas y milicos; también está el interés
estratégico yanqui (opuesto al nuestro), que vio en la manipulación de los
corruptos narcopolíticos de la oposición a Lugo la oportunidad de tomar el
control de un área justo en el corazón de los movimientos nacionales que en
Bolivia, Brasil y Argentina están minando la influencia de la Casa Blanca en este
sector del mundo, que antes llamaban su patio trasero.
Para todos los no creyentes
de las teorías conspirativas (que bien hacen, aunque deben cuidarse de no
eliminarlas automáticamente, pues algunas de ellas son tristemente reales), los
hilos bastante visibles de la política exterior estadounidense manejando a los
payasos tristes del parlamento guaraní funcionan -o deberían hacerlo- como
contrapeso de espíritus escépticos que no creen que el mundo se pueda mover por
impulsos generados por élites de confabulados.
La misma historia de la base
militar yanqui Mariscal Estigarribia del Paraguay es prueba del modo en que
ciertas acciones geopolíticas se deciden en las sombras, proyectadas para
hipotéticos futuros escenarios en que medidas extremas serían necesarias; el
dictador Stroessner se encargó de su establecimiento secreto a principios de
los 80. ¿Para qué necesitaría el país una base aérea tan grande, que clase de
aviones gigantescos aterrizarían en su fabulosa pista de 3 y ½ kilómetros, o de
donde sacarían las fuerzas militares guaraníes los 16.000 efectivos armados que
es capaz de albergar? Hoy ya resulta claro que los planos y futuros usos de la
base fueron proyectados en el Pentágono. Recién en el 2000 se supo de su existencia.
Hoy tenemos noticias de una
ampliación de Mariscal Estigarribia, pues de acuerdo a políticos de la calaña
del diputado José López Chavez, el Paraguay está amenazado por la carrera armamentista boliviana y no
queda otra que reforzar la presencia militar yanqui en salvaguarda de la
integridad territorial.
Los miserables juegan con los
fuertes sentimientos aislacionistas del pueblo paraguayo, contrario a muerte de las maniobras
de sus vecinos, cosa por demás entendible desde que casi fueron borrados del mapa por los ejércitos libertadores del Brasil, Argentina
y Uruguay en la Guerra
de la Triple Alianza ,
barbaridad por la cual aún los gobiernos de esas 3 naciones no han dado la
reparación histórica que deben (en territorios anexados y en metálico,
destacando que no será tarea de una sola generación pagar el dinero que
recompense con justeza el descalabro material que significó esa invasión para
la entonces próspera república mestiza, que era el único polo
industrial de Latinoamérica).
No será extraño que en los
años por venir y en caso que los luguistas no consigan reinstalarse en el
poder, Franco y los demás ocupas del Palacio de los López comiencen a hablar de guerra contra los
vecinos de Bolivia. Nada convendría más a la política estadounidense en la
región que una guerra de este tipo. Están buscando la excusa para desplegar
abiertamente su poder de fuego entre nosotros, ya que la corriente ideológica
no les favorece más y sus esbirros locales no consiguen acceso al poder sino es
por estratagemas de lejano aire leguleyo.
Quien piense que el segundo
proceso de independencia es masticar chicle y usar camisetas del Che, que no se
preocupe; los que lean las señales de peligro, alértense y vean que el futuro
trae acechanzas.
Ningún imperio cae sin
hacer daño.

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