$6 x día


No se muy bien quién ha sido el autor intelectual de esta movida, pero debo manifestarle mi admiración, desde el punta de vista intelectual, más allá de la intención tóxica de la maniobra.

De aquí a 40 o 50 años esta época será contada en Wikipedia o lo que exista por entonces, en un artículo de 8.000 caracteres  y seguro se mencionará este asuntito en un apartado Conflictos y controversias con un breve texto: “La oposición al gobierno kirchnerista logró instalar a mediados del año 2012 una versión según la cual un organismo estatal dedicado a la evaluación de precios en el mercado interno manifestaba que era posible en La argentina vivir con $6 por día. Se trató de una de las maniobras propagandísticas más exitosas recordadas.”

Desde un principio me interesó esta maniobra, por su lógica extraordinaria, tan bizarra como volátil, destinada a desintegrarse en miles de pedacitos muy pronto luego de nacida pero también a perdurar en la memoria colectiva justamente por su falta de sentido práctico, que acaso por eso mismo prende en una gente como la nuestra, tan afecta al pensamiento mágico.

Siempre es bueno comprender un poco más sobre el modo en que se van asentando los conocimientos y las representaciones mentales en un nivel social, es decir, cómo consigue la gente (nosotros) hacerse de determinadas certezas.

En 20 o 25 años estaremos hablando de las cosas de esta época en sobremesas, alguien recordará la anécdota del $6 x día y no faltará el que diga, para amonestación del resto: “Che, todo bien con el kirchnerismo, pero con barbaridades como esa no se puede estar de acuerdo.”

Quiero decir que instalaciones de estas son de largo recuerdo; su efecto pernicioso es breve pero quedan sus locas moralejas en el tiempo y sobre todo en la mentalidad de sus víctimas. Observen que a 40 años quedan los que discuten que durante los 70 hubo una guerra y que solo la intervención de las FF.AA. pudo evitar que el comunismo tomara el poder en nuestro país. O los que siguen hablando bien de la economía menemista. Debe ser así, digo yo, porque en realidad elegimos qué cosas creer y una vez que adoptamos una creencia nos dedicamos a protegerla, incluso de la verdad.

Ojo, no estoy diciendo que todas las creencias sociales  o conocimientos sobre el mundo colectivo que uno tiene sean igual de ficticias, pero pueden serlo. Uno debería cuidarse de lo que cree y reexaminarlo, así como cada tanto hacemos mantenimiento a nuestro vehículo.

Pero volvamos a lo del $6 x día e intentemos, al menos con una persona de nuestro entorno, un pequeño experimento.

Tengo, como todos Uds., amigos/as que sin ser gorilas disfrutan de lo que llaman independencia de criterio frente a lo que hace el gobierno nacional; es esa buena muchachada que de entrada te dice: “Mirá, a mí la política no me interesa, yo lo que quiero es un poco de seriedad y responsabilidad. A mí no me encasilles ni a favor ni en contra.” Curiosamente, son los primeros en enrolarse en los rumores, trascendidos, chismes y boludeces de cualquier calibre que enrarecen el aire social y que siempre apuntan contra la imagen del kirchnerismo. Son nuestro amigos/as independientes pero no mucho. No son gorilas, pero prefieren escucharlos a ellos antes que a nosotros.

Con esta gente se puede intentar algo. Se puede, por medio de simples preguntas, ir en busca de un mejor conocimiento de los distintos procesos de apropiación de las creencias sociales, eso en que la gente cree, a veces inocentemente, sin advertir que son verdades implantadas desde afuera, con aviesas intenciones y además, cambiar el paradigma erróneo. Uds. se preguntarán si hemos de convertirnos en unos Mengele del Movimiento Nacional y Popular haciendo maniobras con la mente ajena. No. Lo que podemos buscar, cosa de no quedarnos simplemente con la bronca de ver cómo se manipula a los ciudadanos, es contrarrestar los efectos mediáticos dañinos.

¿Es muy complicado? No. Pero es necesario partir de la no agresión. Lo que ya es buena cosa. ¿O será posible hacer que la gente reexamine sus creencias partiendo de la burla o el insulto?

Vamos a los hechos: hoy estamos todos enfrascados en esta cosa maquiavélica del $6 x día; preguntemos al amigo que anda repitiendo lo que escuchó en los medios acerca del origen, la fuente de esa información. Desde luego no sabrá responder. Nosotros sabemos que en ningún momento el Indec manifestó que en La argentina se puede vivir con $6 x día. Él no. Él cree la versión opositora de los hechos y la ha escuchado tantas veces repetida no solo por opinadores de radio y televisión sino por personas anónimas que no tiene más remedio que creerla. Debemos aceptar que él, el ingenuo captado por la propaganda infiel, no es una mala persona empeñada en destruir el modelo. No. Es solo una persona ingenua.

Una vez que, luego de varios días u horas esta persona termine por aceptar que no puede hallar la prueba requerida, preguntémosle si no cree posible que se trate de una invención periodística.

Se sorprenderán de ver cómo las personas honestas terminan aceptando esta posibilidad. Es así porque la ingenuidad se cura. No se puede curar a un Lanata, porque en él no hay ingenuidad, pero a tantísimo argentino desorientado, por un buen sistema de interrogaciones sí se le puede encaminar.

·        ¿Cuándo, en qué momento, se afirmó desde el Indec eso del $6 x día?
·        ¿Leíste el comunicado?
·        Parece un poco descabellado que un organismo afirme eso. ¿No se tratará de un error o una tergiversación?
·        ¿Es posible que periodistas opositores se dediquen a difundir informaciones falsas?
·        ¿Cuál sería el objetivo?
·        ¿En qué otros asuntos nos habrán mentido?
·        ¿Siguen siendo creíbles?
·        Que muchas personas repitan lo mismo, ¿es prueba de veracidad?
·        ¿Qué otras cosas en las que creemos podrían tener el mismo origen equivocado?
·        ¿Cómo nos podríamos defender de este tipo de instalaciones?
·        ¿No te da un poco de bronca?

Bueno, esta es mi ingenuidad del día, creer que podemos, como individuos, luchar y derrotar, al menos en un caso singular, la influencia de los medios concentrados de opinión. Y si logramos por lo menos tener éxito con una persona, ¿no sería un gran triunfo?

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