Vamos bien y estaremos mejor



A mí que no me lleguen con pronósticos alarmistas, ni desde la vereda gorila, ni desde la propia. Después del 2009 no hay quienes estén en condiciones de disputar al kirchnerismo el manejo del barco. Bien simple.

¿El principal motivo de esta fortaleza? El convencimiento duro de millones de argentinos acerca de la validez del camino transitado durante los últimos 10 años. ¿Materia opinable? Contestame, si no estás convencido, ¿porqué no funcionan como en otras épocas las operatorias mediáticas conservadoras?, ¿porqué, repetidamente cada 2 años, las mayorías ratifican la legitimidad del modelo?, ¿porqué infinidad de politiquillos y “periodistas independientes” vomitan día a día sus pelotudeces mal enlechadas sin poder incidir en la voluntad popular?

¿Cuál sería el motivo capaz de interrumpir nuestro tránsito? Solo la claudicación (traición) de ciertas esferas dirigentes. Y eso es altamente improbable, aunque no totalmente imposible: recordemos a Cobos para ser conscientes de lo peligroso que resulta dar cargos importantes a gente que no es del palo. Se entiende, claro está.

El movimiento, que es el kirchnerismo y la totalidad del campo nacional y popular (una entidad pre existente al kirchnerismo), deberá optimizar sus criterios de elección de candidatos a cargos electorales y de cualquier otro orden; de otro modo seguiremos hallando en el sendero a indeseables que de pronto olvidan por qué y por quiénes llegaron y declaran entonces una independencia traidora.

Faltan -digo yo y no pretende ser palabra santa- unos pocos mecanismos sociales evolutivos más para blindar al pueblo argentino contra tendencias de derecha que lo retornen (que nos retornen) a la miseria moral y económica del liberalismo. Mientras estas cosas ocurren en el ideario nacional, mientras se afirman definitivamente estos mecanismos de afirmación final en las propias fuerzas y posibilidades, deberemos cuidar de elegir a los más firmes y confiables. Y creo que vamos bien encaminados, si uno ve a figuras como Insaurralde y Di Tullio.

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