Castro Hubris, Salieri y una carta abierta sin anestesia
Castro Hubris y el Síndrome de Hubris
Este Nelson Castro es un tipo muy serio (jamás una sonrisa). Fuera de ello, un chanta. Imagínese, diagnosticar enfermedades vía tv. Absolutamente extraordinario. Cosas que pasan en una clase socio cultural deschavetada y atravesada por un largo episodio zonzo furioso que conduce a despropósitos y excesos de esta clase.
Y siempre jugando con el márgen enorme de maniobrabilidad que la libertad de expresión le brinda a estos buenos muchachos.
La formidable huevada del Síndrome de Hubris perpetrada por este sujeto inverosímil ya forma en la categoría de histórica boludez, muy a pesar del titulado, quien sin duda habrá pensado estar urdiendo una genialidad.
Una de las cosas que más llaman la atención de la perorata de Castro Hubris (rebauticémoslo, sin mucho trámite) es la masiva y uniforme falsedad con que pretende estar interesado por la salud de Cristina Fernández. Eso asusta. Asusta. Un hombrecillo capaz de hacer cumbre en semejantes picos de simulación, debe ser considerado un peligro.
El rostro adusto del palabrero es otro detalle asombroso: parece un presentador de historias de terror, un tipo de Narciso Ibañez Menta de la política.
A todo se adapta el espíritu humano cuando transita por los andurriales de la realidad, atestiguando el accionar cretino y bellaco de los enemigos del pueblo, pero Castro Hubris es verdaderamente difícil de digerir, como quien dice, una milanesa de chancho o un puchero de carpincho.
Castro Hubris, Salieri y la ignorancia que debe ser "ayudada"
"A ver presidenta, con todo respeto y si quiere tómelo como un aporte, evidentemente esta parte de la historia Ud. la desconoce...", dice nuestro Castro Hubris con tono entre perdonavidas y sobrador, como quien intenta explicarle la Teoría de los Cuantos a un indígena del Amazonas, procediendo luego a explicar quien era en realidad Antonio Salieri, en una cabal demostración de su capacidad para exhibir lo innecesario. Al sujeto le resultó preciosa e imprescindible la opotunidad de ponerse, por un momento al menos, por encima de la persona que tanto odia, por inexplicables razones. ¿Cómo un empleado fiel perdería la oportunidad de atacar al enemigo del patrón? Aunque más no sea con unas razones tan precarias.
El tema es que a cada chancho le llega su San Martín. Y un tal Antonio Sbaglia salió al cruce del cruzado anti K, esgrimiendo un arma terrible que a mucho charlatán ha sofrenado en sus miserables empeños:
Este Nelson Castro es un tipo muy serio (jamás una sonrisa). Fuera de ello, un chanta. Imagínese, diagnosticar enfermedades vía tv. Absolutamente extraordinario. Cosas que pasan en una clase socio cultural deschavetada y atravesada por un largo episodio zonzo furioso que conduce a despropósitos y excesos de esta clase.
Y siempre jugando con el márgen enorme de maniobrabilidad que la libertad de expresión le brinda a estos buenos muchachos.
La formidable huevada del Síndrome de Hubris perpetrada por este sujeto inverosímil ya forma en la categoría de histórica boludez, muy a pesar del titulado, quien sin duda habrá pensado estar urdiendo una genialidad.
Una de las cosas que más llaman la atención de la perorata de Castro Hubris (rebauticémoslo, sin mucho trámite) es la masiva y uniforme falsedad con que pretende estar interesado por la salud de Cristina Fernández. Eso asusta. Asusta. Un hombrecillo capaz de hacer cumbre en semejantes picos de simulación, debe ser considerado un peligro.
El rostro adusto del palabrero es otro detalle asombroso: parece un presentador de historias de terror, un tipo de Narciso Ibañez Menta de la política.
A todo se adapta el espíritu humano cuando transita por los andurriales de la realidad, atestiguando el accionar cretino y bellaco de los enemigos del pueblo, pero Castro Hubris es verdaderamente difícil de digerir, como quien dice, una milanesa de chancho o un puchero de carpincho.
Castro Hubris, Salieri y la ignorancia que debe ser "ayudada"
"A ver presidenta, con todo respeto y si quiere tómelo como un aporte, evidentemente esta parte de la historia Ud. la desconoce...", dice nuestro Castro Hubris con tono entre perdonavidas y sobrador, como quien intenta explicarle la Teoría de los Cuantos a un indígena del Amazonas, procediendo luego a explicar quien era en realidad Antonio Salieri, en una cabal demostración de su capacidad para exhibir lo innecesario. Al sujeto le resultó preciosa e imprescindible la opotunidad de ponerse, por un momento al menos, por encima de la persona que tanto odia, por inexplicables razones. ¿Cómo un empleado fiel perdería la oportunidad de atacar al enemigo del patrón? Aunque más no sea con unas razones tan precarias.
El tema es que a cada chancho le llega su San Martín. Y un tal Antonio Sbaglia salió al cruce del cruzado anti K, esgrimiendo un arma terrible que a mucho charlatán ha sofrenado en sus miserables empeños:
Respuesta de Antonio Sbaglia a Nelson
Castro
Dr. Castro,
realmente admiro su conocimiento en cuanto a Salieri se refiere. Es verdad todo
lo que Ud. dice de él, pero ello no exime de que el conflicto con Mozart,
leyenda o no, sirva como ejemplo para poder hacer de él una comparación exitosa
respecto de Perfil y Clarín, toda vez que está instalado en el “saber popular”
(reconozco que no en los altos conocedores como Ud.).
Igualmente
eso no preocupa porque la Sra. Presidenta utiliza ejemplos para que puedan ser
entendidos por TODOS Y TODAS, y no sólo un grupo selecto al que no dudo Ud.
pertenece. Ahora, si bien como dije anteriormente admiro su conocimiento por
ese ítem, debo decir que me preocupa que Ud., como médico, informe erróneamente
de un “TRASTORNO”, diciendo que es una “ENFERMEDAD”.
Dr. Castro:
Síndrome de Hubris, aún no fue declarado enfermedad, por lo cual continúa
siendo un trastorno. Eso sólo a los efectos de que informe en lo sucesivo con
veracidad científica. Siguiendo con el tema de dicho síndrome…¿¿¿¿no se le
ocurrió que también a USTED le sienta bien????
Cito:
"sentimiento violento inspirado por las pasiones
exageradas, de carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por la
furia o el orgullo".
Es asombroso como puede diagnosticar sin
examinar, claro, como dice…”para los que somos médicos no hace falta
saberlo”…..con sinceridad Dr. Castro…..¡¡¡NO SABE NADA!!!
Lamento defraudar a aquellos que esperaban una
respuesta a las atrocidades dichas por Ud. (exceptuando su cultura musical….
claro), pero voy sólo a limitarme a utilizar las armas que Usted mismo eligió,
aceptando el reto. Dr. Castro… Consulte Ud. también a sus médicos…seguramente
está en un estadío altísimo de VENUSTRAFOBIA,
MISOGINIA o, tal vez GINEFOBIA (o
las tres), dados sus escasos conocimientos y tan solo para que no tenga que
buscar, le hago una síntesis:
VENUSTRAFOBIA:
Ante las mujeres muchos hombres
sufren lo que se
conoce como Venustrafobia, una especie de miedo ante ellas, que pueden
cursar con síntomas como falta de aliento; boca seca; taquicardia; sudoración
de las manos; respiración entrecortada; escalofríos; dolor de estómago;
tartamudez; temblor en las piernas.
Aunque se
solía acudir a explicaciones psicológicas, un artículo publicado por The Telegraph puede aclarar algo: según
una investigación de la Universidad de
Valencia, la presencia de una mujer al lado de un hombre que la considera
superior, hace que éste sufra una subida del nivel de cortisol, la hormona del
estrés.
A pequeñas dosis, la hormona del estrés, el cortisol,
es beneficiosa pero a mayores dosis, como cuando sube rápidamente ante la
presencia de la mujer superior, es
perjudicial, porque altera el metabolismo celular, y provoca hipertensión y
diabetes. Ello puede explicar esos síntomas. Cuanto más inalcanzable vea el
hombre a la mujer hermosa que tiene cerca, más nivel de cortisol segregado y más malo se pone y más fobia siente.
MISOGINIA:
El término misoginia proviene del griego, idioma
para el cual el sufijo miseo significa odiar o
despreciar y gyné significa mujer
o femenino (de este también derivan
otras palabras como ginecología). El misógino
o misógina es aquel individuo que ejerce un desprecio por la mujer, y critica, odia y
menosprecia no sólo las actitudes que las mujeres específicamente pueden tener
en circunstancias particulares si no su rol permanente dentro de la sociedad.
GINEFOBIA: (Del griego gynē, y phobos,
temor).
Aprensión angustiosa que experimentan
ciertos neurópatas en presencia de una mujer. ¿Será grave? ¿Se siente identificado....Doctor? Por
las dudas y en la seguridad de estar dándole una “manito”, le dejo un link.
Consulte Nelson….¡¡¡lo suyo puede tener tratamiento!!!
Sino
pregúntele a su amigo FRANCISCO,
seguramente le dirá que sí, que ¡¡¡LOS
MILAGROS EXISTEN!!!
Resumiendo: Nelson Castro Hubris es puto
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