Y ahora, ¿a enojarse con la gente?
Porque no se dio lo que esperábamos, porque Insaurralde
no le ganó a Massa, porque CABA sigue esquiva a lo nac&pop, porque Del Sel
nos ganó en Santa Fe, etc., etc. Bárbaro.
Cuando ganamos unas presidenciales, el pueblo es lo
más grande que hay, no se equivoca, es infalible, tiene un olfato milenario y toda la gran puta que los parió. Pero que no perdamos unas PASO en los
distritos que queríamos (aunque triunfemos en los números generales y
nacionales), porque ese mismo pueblo maravilloso se transforma en una
aglomeración de idiotas manipulados por el multimedio satánico.
A ver si bajamos un par de cambios y dejamos de practicar
conductas infantileras, tan similares a la de los derechistas que explican
todas sus derrotas electorales diciendo que fueron inevitables, en virtud de la
existencia mayoritaria de un pueblo integrado por retrasados mentales cuyo voto
compran los populistas con planes y jubilaciones truchas. Ojo, que esta
tendencia nuestra a maldecir y estigmatizar a la gente cuando no nos da la
victoria reclamada como un derecho divino, es muy parecida a la de los gorilas
fascitoides que se sienten élite ilustrada arengando a la turbamulta
irracional.
No
constituimos una élite y no debemos constituir una élite.
Y si no estamos en condiciones de bajar un poquitito la testa, de entender los
motivos de la gente y sus modos de optar, es probable que ya nos encontremos en
la indeseable y moralmente reprochable situación del que se siente y se
considera esencialmente superior y distinto al pueblo que lo prohijó. No somos
ni un carajo de personas superiores, iluminadas o esclarecidas; somos parte del
pueblo, viajamos en él, estamos en él y no seríamos sin él.
No tenemos absolutamente ningún derecho a insultar
al votante común solo porque procedió a no elegir en número suficiente las
opciones que sosteníamos (y sostenemos). Basta de “gente de mierda”, basta
de tener “asco”, basta de actuar como fascistas intolerantes de
izquierda. Tenemos la responsabilidad histórica de no parecernos a los
fascistas de derecha. A no parecernos a ellos en ningún aspecto.
Clarísimo. Hay que laburar para que la gente, los otros, entiendan que este gobierno hace TODO LO QUE HACE, hay que insistir en los logros, hay que sacar a los "chupopteros"(los que chupan) de los puestos políticos. Hay que exigir laburo a los cargos. Y demostrar las ventajas de un gobierno que siempre que puede va a por más para todos.
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