Pensamiento mássico



"Cuando ganás por un voto, ganás; si perdés por un voto, perdés". Sergio Massa

Que el talento es sustancia preciosa que no suele manifestarse en épocas electorales, es una verdad de a puños. Y viene Massa a confirmarlo, con su habitual cielo nublado un poquito más encapotado todavía, como desafiando a quien pudo creer que había llegado a su límite más bajo de desempeño intelectual; es hombre sorpresivo que siempre da peores sorpresas de las que se esperan de él.

Sin osar compararme con una mente de tan raro calibre, pero retado en mi amor propio, contribuiré con un breve listado de proposiciones tan redundantes e innecesarias como la del líder acuático, para más o menos dejar en claro que desde el FPV también podemos:
1.      “Cuando jugás al truco, jugás al truco. Y si no, es porque estás haciendo otra cosa”.
2.     “Al ejecutar un tiro libre, hay dos posibilidades: la primera y la segunda, en ese orden”.
3.     “La campaña electoral ha tomado un rumbo definitivo, que es el que llevará a su desenlace (es lo que habitualmente ocurre al acercarnos a la fecha de las elecciones)”.
4.    “Si 2 personas transitan simultáneamente por la misma vereda y en direcciones opuestas, puede ocurrir que se crucen, a menos que ya lo hayan hecho. En este último caso, para volver a cruzarse, una de las 2, o ambas, deberá volver sobre sus pasos”.
5.     “En una elección, ganan los que resultan electos y pierden todos los otros”.

Nadie consiguió explicar aún la utilidad de esta clase de artificios “intelectuales”, pero debe ser una fundamental, siendo como es practicada por numerosos líderes del Primer Mundo. Desesperábamos muchos argentinos por carecer de exponentes genuinos del género y ya lo atribuíamos al mortal aislamiento a que nos arrojó la diktadura, quedando desde ahora más conformes al saber que también en La Argentina contamos con al menos una figura pública ducha en decir obviedades como Dios manda. En fin, no bastará esto para que en el exterior dejen de “cagarse de risa”, tal cual nos lo explicara el abanderado Lanata, pero ayuda.

Y al que considere que este arte es de poca monta, que espere nomás a ver si la famosa presidente logra hilvanar al menos un pensamiento redundante de semejante nivel como el citado en el acápite. Aguardará en vano.  El pensamiento mássico no cabe en cualquier mochila.

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