DE RECAUDADORES A EMBAJADORES, por Eduardo Di Cola*
El solo
concepto de recaudador de campaña implica una fuerte presunción de corrupción.
Es percibida como una actividad rayana con lo ilícito. La sola
individualización de alguien con esa función es motivo cuanto menos de la
generación de fuertes sospechas.
Esa es
nuestra realidad política y social.
En sentido
inverso, en Estados Unidos esta actividad es asumida en forma natural no solo
por el sistema político sino por la sociedad en su conjunto, y es así como lo
reflejan los medios periodísticos.
Entiéndase
que no estoy haciendo una valoración al respecto. Simplemente describo una
situación objetiva.
El diario
Washington Post del 31 de julio pasado titula: “Mamet, recaudador de
contribuciones para Obama nominado embajador para Argentina” (texto
original: “Obama bundler Mamet tapped for Argentina post”)
Luego agrega: “Otro gran recaudador de contribuciones para la campaña del
Comité Nacional de Finanzas Obama 2012 toma una fina embajada. Noah Mamet, un
negociante de Los Angeles, consultor político, ha sido nominado para ser
embajador en Argentina (texto original:” Another mega-bundler snags a fine
embassy. Noah Mamet, a Los Angeles business and political consultant and member of
the Obama 2012 National Finance Committee, has been nominated to be ambassador
to Argentina.”)
Como puede
apreciar la nota hace referencia a “otro gran recaudador”. Al respecto el
diario dice: “Mamet, quien ha sido Director de Finanzas para el anterior líder
demócrata desde 1995 a 2003 Richard Gephardt, recaudó al menos 1.3 millones de
dólares para la campaña de Obama. Su total fue apenas atrás del abogado de
Boston Robert Sherman de acuerdo a un cálculo del New York Times a mediados de
2012, quien fuera nominado para Portugal la semana pasada”.
Es decir, dos exitosos recaudadores de la campaña política de Obama fueron
premiados con sendas embajadas: Argentina y Portugal.
Imaginemos
lo que sucedería en nuestro país si en reconocimiento por las importantes sumas
logradas en beneficio de su candidato, se lo designara embajador ante los
Estados Unidos. Que el Gobierno Argentino actuara de la misma manera que lo
hizo el Norteamericano.
Implicaría
un gran escándalo. Los conocidos de siempre tratarían de neutralizar la
nominación haciendo cola frente a la Embajada del mencionado país para
solicitar que su gobierno no le otorgue el plácet correspondiente. Paradójicamente
denunciarían la cuestión ante el Embajador Estadounidense que precisamente fue
designado por las mismas razones en la que fundamentarían sus cuestionamientos.
En fin,
contradicciones en las que inevitablemente caen los que sistemáticamente tienen
la propensión de pensar y actuar del lado de los intereses foráneos. Los que
siempre convalidan las actitudes extranjeras en detrimentos de nuestras propias
actitudes.
*Ex
Diputado Nacional
Comentarios
Publicar un comentario