El domingo ganamos, otra vez



Ninguna noticia, excepto para un breve (aunque influyente) grupo de fanáticos anti K que hace rato viven en los andurriales de la realidad.

Y está bien que ganemos. Está bueno, es útil y necesario para que millones de gentes se aseguren más años de derecho a vivir como gentes, ya no como basura descartable del liberalismo. No es al cuete lo que hacemos cada día, cada uno desde su lugar, para mantener viva en las mayorías la idea de necesariedad del movimiento kirchnerista; parte del triunfo también es nuestro.

Y además veremos el crecimiento del FPV en distritos que han venido siendo reacios, con lo que la alegría del triunfo será mucho más fundamentada.

El domingo, luego que el resultado de las PASO comience a nublar el ánimo de los conservadores e inútiles rumores de fraude prosperen brevemente en las redes, habremos derrotado entre todos a multitudes de gordos Lanatas, Gianolas, Del Seles, De Ángelis y toda otra fauna de parecida especie que intentan sin éxito convencernos de estar un momento negro de la historia nacional, cuando bien sabemos que estas son horas de gloria para los trapos nacionales. ¡¡¡Qué van a venir estos giles a chamuyarnos!!!

Por lo que iba del año estuvieron viviendo en su habitual nube de pedo, soñando que el kirchnerismo se estaba yendo al carajo, inflando hasta las nubes el rating de “Bóveda Fácil”, sin advertir que una corriente subterránea los estaba arrastrando muy lejos, adonde habitan los lamentos del fracaso. Y fue así porque en la pulseada por el manejo del país, ganamos nosotros, los del pueblo. No sirven sus medios, sus operatorias mediáticas, sus influencias ante la justicia ni, en general, toda su prepotencia de antiguos dueños de la pelota. Y aunque todavía no alcanzan a verlo, ya se fueron al carajo, por causa de nuestra victoria cultural. Solo nosotros mismos, a fuerza de errores y torpezas, podríamos torcer el rumbo nacional y devolverles el poder, pues ellos ya dieron todo y no hay caso. Por eso, el único cuidado que debemos poner es en no volver a metodologías erradas del pasado. Y seguir confrontando. Aquí no hay arreglos que valgan la pena ni resulten útiles al pueblo. Es acerca de los métodos para gestionar el país. ¿Son nuestros métodos, esos que nos sacaron del pozo de Menem y De La Rúa o los métodos de ellos? Términos medios, no. Se gana todo o se pierde todo. Bien sencillo.

Y mientras no perdemos de vista los rumbos y alternativas generales, disfrutemos del merecido triunfo que traerá el domingo 11. Es nuestro.

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