El baile de Cristina Fernández/Ricardo Antonio López
Muchas veces tomamos por gorila a quien no lo es,
demasiado celosos de lo conseguido en tantos años de dificultades. Hoy estamos,
por ejemplo, oyendo a numerosas personas no malintencionadas (y en general
jóvenes) quejándose del bailecito de Cristina Fernández en los festejos de los
30 años de democracia, "mientras en todo el país estaba muriendo
gente".
No es cuestión de enojarse, ni empezar a tirar
mierda contra quien así se expresa. Aceptaremos de una buena vez que a cada uno
le asiste derecho de pensar y decir lo que se le ocurra.
Hay muchísimos muchachos y muchachas que no
vivieron los años militares, que viven en medios sociales conservadores, que no
registran mayormente que aquí hubo terrorismo de estado y que por lo tanto no
ven en los 30 años de democracia ningún valor especial. Es gente que acaso cree
que entre la democracia y un gobierno militar no hay mayor diferencia, pero con
la ventaja para el gobierno de facto de una supuesta "seguridad"
interna, que aparentemente va convirtiéndose en el objetivo de máxima de
bastantes argentinos.
Por seguridad tienen más o menos la idea de un
país libre de rateros o asaltantes callejeros, que son los que protagonizan los
saqueos. Y creen que durante los gobiernos militares el delito común (robo,
hurto, etc.) era mínimo, en función del respeto que supuestamente imponía el
gobierno de lo uniformados. Los que vivimos en esa época sabemos que estos
rateros existieron siempre y que a los milicos mucho no les molestaban, porque
sus enemigos eran otros, ideológicos.
De estas cosas hay que hablar con los incipientes
reclamadores de gobiernos militares, sin soberbia, sin forreo gratuito, con
calma y paciencia, teniendo en cuenta que es posible rescatar a estos
compatriotas para nuestro sector, que es el sector mayoritario. Probemos bajar
algunos cambios y notaremos que nuestra eficiencia disuasiva mejora.
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