Lo de Milani da para cualquier bolazo/Ricardo Antonio López


Desde servir de palanca para la permanente acción anti democrática, desmoralizante y baratera de buena parte de la oposición político-periodística e incluso (en una vuelta de rosca que nos hace pensar que hay ciertos compañeros que con tal de no ser tachados de apoya tutti irreflexivos y alcahuetes, son capaces de cambiar de vereda con la más fresca de las impunidades) para caja amplificadora de gritos en el cielo que no dejan (aunque lo oculten, por no parecerse demasiado a un Lucas Carrasco tardío) de emitir ecos que hablan de traición, arrío imperdonable de sagradas banderas y tenebrosas connivencias con vaya uno a saber cuáles oscuros intereses.

Por si mucho no la agarraste del párrafo anterior, te aclararé que lo de Milani está resultando muy útil a los complotados (¿o ahora ya no existen?), como un tema más que une a derechas e izquierdas en contra del gobierno nacional.

Y ojo que por mí y para mí, no hay más riesgo en la opinión libre que la de dejar de serlo. Te quiero decir que los compañeros que hoy de a uno se están encolumnando detrás de las columnas de Horacio Verbitsky para posicionarse frente al pliego de Milani tienen toda el derecho de irse al carajo en sus análisis (y lo están haciendo), pero también debieran ser conscientes de la duda injustificada que siembran entre los menos avisados.

Todo bien con la libertad de opinión -que es para todos/as- pero guarda con lo que se dice, con lo que se implica y con lo que otros esperan cosechar a partir del asunto Milani. A muchos les están tomando por pelotudos, obligándoles a decir lo que no quieren.

Repito: lo de Verbitsky está muy flojo de papeles. Está construyendo para Milani una celda hecha de una sumatoria de vaguedades y conclusiones amañadas. No debiéramos entrar en esa. Y si de veras estamos listos a declarar nuestra independencia de juicio, al menos leamos con nuestro propio entendimiento los fundamentos del CELS, o iremos de ser un coro de repetidores de un sector para ir a serlo de otro.

No me preocupan los bolazos de Carrió, Morales, Solanas y los  empleados con carnet de periodista. Oír y leer ciertas opiniones de gente de nuestro sector, sí. Porque queriendo decir que uno es capaz incluso a oponerse a las decisiones presidenciales (lo que constituiría un supremo acto de evolución del espíritu democrático) podemos estar transformándonos en involuntaria quinta columna.

No hay cosa más triste para un militante de la causa nacional y popular que dejarse llevar por el adversario a posiciones de derecha, maquilladas de rebeldía revolucionaria ante la supuesta claudicación de los líderes. Guarda con eso.

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