Los que sobreactuaban las definiciones del Cardenal Bergoglio hoy disimulan las expresiones del Papa Francisco, por Eduardo Di Cola*
EVANGELII GAUDIUM
Evidentemente hay un cambio de actitud y forma de
tratamiento respecto de las expresiones que formula el Papa Francisco.
Cuando lo
hacía como Jorge Bergoglio una buena parte de los medios y de la dirigencia
política opositora las interpretaban direccionándolas como una crítica hacia el
gobierno. En su época de Cardenal, con
un tratamiento mediático sobreactuado forzaban la interpretación dándole el
sentido tendencioso aludido.
Está claro que no era lo conceptual lo que les
importaba de sus dichos. Eran sus propios intereses corporativos que por lo
minoritario e inconfesable de su egoísmo solo en la generación de malestar
social encontraban el espacio suficiente para defenderlos.
Ahora que cuando opina lo hace como Su Santidad
Francisco, para nada resultaría creíble que seamos los argentinos inspiradores
y destinatarios exclusivos de sus palabras, en todo caso lo seremos como una
pequeña parte de la aldea global. Mucho menos razonable sería atribuir a esas
expresiones pontificias un destino acusatorio al gobierno argentino asignando
responsabilidad en la generación de la crisis del primer mundo.
“…Algunos todavía defienden las teorías del
derrame, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad
de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el
mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una
confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y
en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante” … “Mientras las
ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan
cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio
proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la
especulación financiera. De ahí que
nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien
común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de
forma unilateral e implacable, sus leyes
y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los
ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción
ramificada y una evasión egoísta, que han asumido dimensiones mundiales”, frente a estas afirmaciones, que como tantas otras en la misma dirección no
fueron formuladas por Kirchner, Chavez, Lula, Correa o Evo Morales sino que
están plasmadas en la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” del Papa
Francisco, se terminaron las “sobreactuaciones mediáticas”. Los “bergoglistas
de la primera hora” se hacen los distraídos. Esas máximas comenzaron a ser una amenaza para sus intereses. No es
casual que le asignen más espacio y le den mejor tratamiento a los dichos de la
reacción expresada por lo más conservador de la iglesia y por el Tea Party, la
derecha más dura del Partido Republicano estadounidense, que a las
trascendentes definiciones del propio Francisco.
*Ex Diputado Nacional
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