El golpe de estado municipal en Mercedes, Corrientes, por Carlos H. Güttner
En medio de los trágicos acontecimientos que sacuden al
país, el gobernador de Corrientes ha decidido vulnerar el régimen
constitucional de la provincia, violar la autonomía municipal de la ciudad de
Mercedes y desconocer la voluntad popular que consagró a Víctor Cemborain como
Intendente.
En efecto, el 15 de Septiembre de 2.013 se llevaron a cabo
las elecciones en las que un frente vecinal terminó con la hegemonía radical en
la ciudad de Mercedes y consagró a Víctor Cemborain como nuevo intendente
municipal, con estos guarismos:
Alianzas Intendente / Vice
Cambio Solidario Mercedeño (PJ y Vecinalismo) 10.649 votos (50,97 %)
Encuentro por Corrientes (UCR y aliados) 10.244 votos (49,03 %)
Enfurecido por la derrota en su ciudad natal, el reelecto
gobernador de Corrientes manifestó públicamente que no permitiría que Cemborain
asumiera, desconociendo así el pronunciamiento popular y poniendo de manifiesto
su escasa vocación democrática y el profundo desprecio al sistema republicano
de división de poderes.
Como hace con todos los oponentes de fuste, Colombi apela a
un Poder Judicial adicto, sospechado de corrupción y parcialidad, para
extorsionar o amedrentar cualquier intento individual o colectivo de disputarle
legítimamente el poder omnímodo que ejerce en la provincia de Corrientes.
En tiempo récord, la cuestionada justicia local activó una
causa por Lesiones contra Víctor Cemborain y logró que en segunda instancia se
confirmara el fallo del tribunal inferior para impedir que asumiera la
intendencia, no obstante la apelación interpuesta ante una sentencia que no
está firme y por un delito menor.
En Corrientes no hay un solo funcionario procesado por
corrupción o delitos relacionados con la función pública que tenga condena
firme desde que la dinastía Colombi se hizo cargo de la provincia, hace más de
una década. Pero un intendente electo de signo opositor fue rápidamente
condenado ¡por lesiones! a partir de la arenga pública del gobernador a la
Justicia, con el único fin de impedir que asumiera el cargo para el que fue
ungido por la voluntad popular.
Insólito… Cosas de una justicia adicta al poder político
feudal y despótico que campea en muchas provincias argentinas.
Peor aún, no se escuchó una sola voz de reprobación
opositora a este acto lesivo del orden constitucional y municipal. ¿Dónde están
Carrió, Solanas, Cobos, Binner, Macri, De la Sota, De Narváez, Massa y el resto
de los dirigentes que ejercen monopólicamente el rol de paladines del sistema
republicano y defensores de la Constitución y la democracia?
El diario Clarín no lo publicó.
Ayer, el Concejo Deliberante decidió –en una votación que
hubo de desempatar su Presidente porque los números no daban- no tomarle
juramento al legítimo Intendente electo de la ciudad de Mercedes, por capricho
del gobernador que no tolera a un hombre de distinto signo político como jefe
comunal de su ciudad natal. Justamente lo que él muchas veces critica del
gobierno nacional: la intolerancia y del desprecio hacia quien piensa distinto
en materia política.
El artículo 216 de la Constitución de la Provincia de
Corrientes establece claramente: “Esta Constitución reconoce la existencia del
municipio como una comunidad de derecho natural y sociopolítica, fundada en
relaciones estables de vecindad y como una entidad autónoma en lo político,
administrativo, económico, financiero e institucional. Su gobierno es ejercido
con independencia de todo otro poder (…)”
El avasallamiento de la autonomía municipal por parte de un
poder que se excede en el marco de su competencia hasta límites absurdos,
rayanos al despotismo y al abuso de poder, resulta más que evidente en este
caso.
Colombi, como cabeza del Poder Ejecutivo de la provincia, no
tiene ninguna facultad para influir en el Poder Judicial o en el Concejo
Deliberante a fin de evitar la asunción de un Intendente elegido por el voto
popular.
El mismo artículo 216 reza en su segundo párrafo que
“Ninguna autoridad puede vulnerarla autonomía municipal consagrada en ésta
Constitución (…)”
Violar la letra de la Constitución provincial, la autonomía
municipal, la división de poderes y el estado de derecho es cuanto menos una
situación gravísima que amerita la posibilidad de una intervención federal y
deja latente un escenario de crisis institucional que nadie quiere en la
provincia.
Para peor, en el día de ayer la policía del gobernador
Colombi sitió las calles de Mercedes con el único fin de impedir que el pueblo
acompañara al Intendente electo Víctor Cemborain al acto de jura en el Palacio
Municipal.
Un escenario patético y lamentable, igual que el del 24 de
Marzo de 1.976 .
Justo cuando se cumplían 30 años del retorno a la
Democracia.
Este golpe de estado municipal acaecido en la ciudad
correntina de Mercedes termina siendo un agravio a la figura del ex presidente
Raúl Alfonsín, perpetrado por indignos correligionarios suyos que no practican
con los hechos la vocación democrática de su extinto líder.
La policía arremetiendo contra el pueblo y sitiando el
Palacio Municipal para impedir que se cumpla con la voluntad popular también
reedita el nefasto Mayo de 1.962 cuando los sectores reaccionarios del
radicalismo balbinista y de la dictadura militar le impidieron asumir su cargo
al gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, el peronista Andrés
Framini.
Aquellos uniformados de ayer que luego darían el golpe
contra Frondizi, y estos uniformados de hoy que facilitaron el golpe de estado
municipal en Mercedes, son parte de la misma matriz de intolerancia que agrede
al sistema democrático.
El artículo 3 de la Carta Magna provincial dice que la
soberanía reside en el pueblo.
Mal que le pese al gobernador, el pueblo de Mercedes ha
elegido a Víctor Cemborain como su legítimo intendente, en comicios ejemplares.
Por imperio de esa soberanía popular y en apego a la
autonomía municipal, el señor Cemborain debe asumir su cargo.
El orden constitucional preceptuado en el artículo 35 de la
Carta Magna provincial determina que “En ningún caso autoridad alguna puede
suspender la observancia de esta Constitución ni la de la Nación, ni la
vigencia efectiva de las garantías y derechos establecidos en ambas (,,,)
Cualquier disposición adoptada por las autoridades en presencia o a requisición
de fuerza armada o reunión sediciosa que se atribuya los derechos del pueblo,
es nula de nulidad absoluta (…)”
Quedan advertidos el señor Gobernador de la provincia, los
jueces y los ediles que facilitaron la comisión de estos hechos a través del
cerco policial y el proceder ilegítimo, de las graves consecuencias del
episodio Cemborain en Mercedes.
La nulidad absoluta no es la sanción más severa que nuestro
orden jurídico prevé, ni el remedio federal.
Es la propia Constituciónde la Provincia de Corrientes la
que atribuye al pueblo en el artículo 35 el siguiente mandato: “Es deber de
todo ciudadano contribuir al restablecimiento del orden constitucional y de sus
autoridades legítimas, y oponerse al gobierno usurpador.”
Y la atribución constitucional ínsita en el artículo 35, a
la vez que un derecho impone una obligación y consagra una garantía que ningún
poder ha de soslayar: “Nadie debe obediencia a quienes asumen funciones en
violación de los procedimientos que la Constitucióny las leyes establecen.”
Respetemos la Constitución y la voluntad popular a 30 años
de Democracia.
Seamos sensatos.-
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