Banco Mundial montonero

Ni el viejo Banco Mundial es confiable en estos tiempos de ocaso para la entrañable la ideología del "Hoy por mí, mañana por mí".

Los faros de luz liberal o bien se han estropeado o la neblina populista es tan espesa que los ha tornado inútiles.

No importa que en nuestro país Espert practique aleteos cuervos en You Tube o insulte a la hija de la presidente (facultad incontestable de todo patricio) o Lanata haga mil fuck you. No alcanza. Acaso el ejemplo a seguir sea el de Felipillo Solá, que cuando se irrita caza monos e Itakas y procede.

Está haciendo falta un Lugones que anuncie que ha llegado La Hora de la Espada. También están haciendo falta las espadas, porque nos las han quitado. En fin. No sé si es nuestro fin de ciclo, pero se le parece mucho.

Resulta que el mismísimo Banco Mundial, institución a la que reputábamos de pilar en la defensa de todas las cosas buenas y honestas de este mundo, elogia sin tasa al sistema educativo cubano y habla maravillas del supuesto crecimiento latinoamericano en la última década, como para darle más pie a los montoneros cristinistas al referirse a la Década Ganada, forma que tienen de llamarle al período negro en que los sagrados intereses de las clases dominantes (dominantes por historia y genética) fueron puestas bajo la oprobiosa alpargata maloliente del populacho arrabalero que la diktadora alimenta con choripán y vino mal destilado, en tanto la dádiva mensual por bastardos se desliza -como bien ha señalado un patriota- por la canaleta del juego y de la droga.

Pero a no desesperar, argentinos bien nacidos, pues nuestra salida siempre está al alcance: Ezeiza. Siempre y cuando podamos juntarnos con nuestra moneda patria, el dólar.

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