El indignado por las dudas o el indignado "ponele"/Gerardo Fernández

Reproducimos un excelente opinión de Gerardo Fernández en su blog Tirando al Medio:


Los escuchás gritando “Yo no viajo al exterior, pero ponele que lo hiciera ¿Por qué tengo que llenar un formulario?” o “Yo no tengo campo, pero ponele que lo tuviera ¿Por qué me tienen que sacar el 35%? Otra “No me puedo comprar un auto de alta gama importado, pero ponele que ello estuviera dentro de mis posibilidades ¿Por qué me tienen que cobrar un impuesto que encarece la operación en más de un 30%?

Son los indignados por la dudas, personas que se enojan por lo que les podría pasar pero que en su vida concreta no les pasa, gente que sin pensarlo termina corporizando ese sujeto indignado que minuto a minuto construye el conglomerado de medios opositores. El indignado por las dudas sería ese individuo que al asumirse como un ricachón perseguido, de alguna manera estaría perteneciendo a un mundo que no le es propio.

Indignarse por las dudas sería entonces una forma de pertenecer…

En los noventa se pertenecía leyendo “Caras”, ahora mediante la indignación. Hace ya muchos años se escribió sobre cómo las pequeñas burguesías oscilaban entre la identificación con los de abajo –el proletariado- y los de arriba –la burguesía- y sobre cómo a la postre terminaba adhiriendo a los postulados, al discurso y a la defensa de los intereses de la gran burguesía. Cuando hoy analizamos el derrotero del indignado por las dudas no estamos descubriendo nada nuevo.  La novedad, en todo caso, es cómo ha bajado la calidad de esa identificación. Llama la atención que se puedan transformar en causantes de indignación una serie de pavadas como el llenado de un formulario para viajar al exterior que no agrega nada al que presenta cualquier agencia de turismo.

Asombra la pérdida de calidad en la dieta noticiosa ciertas audiencias. Gentes preparadas, que demuestran inteligencia en su trabajo, en el deporte, en la profesión y en definitiva en la vida cotidiana que cuando se pasan al modo ciudadano pareciera que se transforman en todo lo contrario ¿Tendrá que ver en esto una suerte de tercerización de la conciencia política en cierto dispositivo de medios? ¿Será que el depositar en el zócalo televisivo la percepción de lo que pasa atrofia la capacidad para separar lo importante de lo accesorio?

¿Despolitización 2.0? ¿Gran Hermano audiovisual?

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