Phthrius pubis en peligro de extinción

El humilde bichito que acompaña a la humanidad desde tiempos fuera de todo registro se enfrenta a su hora más difícil, a raíz de la salvaje destrucción de su hábitat, una especie de "deforestación" íntima que le priva del ambiente cálido y fragante en que prosperó por decenas de miles de años.

No vemos que las organizaciones ecologistas alcen su voz defendiendo esta especie, destacando su rol positivo (debe tenerlo), sus derechos a la supervivencia, la importancia de preservar su medio vital, hoy amenazado por inescrupulosos emprendedores privados.

Desde aquí emitimos una fuerte condena a las hordas de exterminadoras de ladillas, atacando desde la impunidad de elegantes salones de belleza, provistas con armamento sofisticado que los pequeños intrusos no pueden resistir.

Con el vello púbico desaparece una especie. Es el dictado de la moda internacional, ajeno a cualesquiera consideración naturalista, ciego, sordo y mudo ante el clamor de las ya desfallecientes colonias de ladillas.

En la foto vemos a las hermanas Padilha, brasileñas de Vitori, donde acostumbraban a depilarse con cera antes de ir a la playa, en lo que fue el cruel albor de un exterminio masivo. Hoy triunfan en la Babilonia de los tiempos modernos, donde enriquecen sin tasa en su local de La Quinta Avenida depilando a hombres y mujeres sin conciencia,con tarifas de entre 75 y 90 dólares por individuo, con una clientela de más de 200 personas al día.

A ver si los de Grinpiz hacen algo.

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