Corrientes 2013, Ríos y Camáu
La congruencia entre las
metas y los medios y capacidades para llegar a aquellas determina la
probabilidad de obtener resultados, aseguran los aranduces, como decimos en
Corrientes por los que saben.
Debe ser cierto, porque
cuando vemos a gente intentando conseguir objetivos exagerados, de inmediato
pensamos: “No va a andar”. No andará
justamente en función de lo inadecuado de la pretensión. Por ejemplo, la
pretensión presidencialista de Hugo Moyano. Y no por ser sindicalista. Lo que
lo mata al Hugo es su asombrosa ignorancia, el desconocimiento casi impúdico
que le gusta exhibir. Dios nos libre y nos guarde de semejante amenaza.
Pero no es Moyano el punto de
este simple escrito.
Librémonos
de la peste de la exagerada ambición y dejemos el campo libre a los que son
mejores que nosotros. Resultaría inteligente, pues de lo que necesitamos es de
la llegada de los mejores a las posiciones ejecutivas.
Digo
esto sin ánimo de confrontación, pero atento a los hechos políticos que se
acercan en mi provincia de Corrientes para este año entrante, cuando
intentaremos suplantar a un prepotente y perjudicial Ricardo Colombi por un
representante del Campo Nacional y Popular. Objetivo complicado que no se
cumplirá sencillamente por la fuerza de una orientación política nacional
favorable, pues Corrientes, siendo un enclave del conservadurismo, no suele
seguir las inclinaciones del resto del país.
Aquí
solo hay 2 personas que desde el kirchnerismo pueden derrotar a Colombi: Fabián
Ríos y Camau Espínola. No hay un tercero. Está entre ellos dos.
Para
muchos el candidato ya está puesto desde la Rosada. Lo oímos
constantemente, como si se tratara de un designio divino que solo un hereje se
atrevería a discutir. Yo digo: cuidado con ceder a instancias superiores la
decisión en asuntos que son de nuestra particular incumbencia. Vamos a ir
detrás de un candidato, pero queremos participar de la elección del candidato.
Difícil
referirse a este asunto sin pisar los pantanos donde cualquier discusión
degenera en rencilla improductiva. Pero es hora de comenzar el debate. Que los
candidatos no deseen ahondar en el tema para evitar rupturas dentro del
movimiento es algo entendible, pero nosotros, los sinpatizantes o militantes
del modelo nacional, podemos hacerlo sin caer en esos riesgos. Habrá que
empezar con este tema, con calma pero seguros de nuestro derecho a tomar parte
en una decisión tan importante.
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