Mensaje para los cumpas inseguros

No es amenaza, no es reconvención, no es pedantería, es señal de preocupación. No tiene destinatario individual. Está para todo aquel que considere que acaso existe en este preciso momento del desenvolvimiento de la nacionalidad, una opción potable y viable a la del modelo nacional y popular que dirige Cristina Fernández, que es mejor desensillar hasta que aclare, que más valen las especulaciones que los embanderamientos apresurados, que puede surgir en lo inmediato, ya que la vida y la política implican cambios, alguna alternativa mejor a la que tenemos en nuestras manos, que no estaría demás prestar atención a los moderados (asustados les digo yo), a los que lanzan gritos de alerta ante lo que consideran excesos de ánimo confrontativo, sin comprender  que repiten temores sembrados por el enemigo (que conste que no son rivales los que tenemos enfrente, son enemigos que nos devolverían tan pronto como pudieran a la miseria moral y económica que son el mejor modo de sojuzgar a un pueblo).

No es momento para exceso de cálculo. Cada cual ha de afrontar estos tiempos con la maleta donde carga su pasado y sus ideales, sus fuerzas y sus ánimos de triunfo, sus errores y claudicaciones. No hay resquicio para aquel que en este momento definitivo apunte a posicionarse aún a costa de resignar los sueños colectivos. Porque multitud de traidores potenciales se enroscan en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular a la espera de descargar en la yugular de la patria su veneno de miseria individualista, tan capaz de cagarse en lo que fuera si así pudiera concretar un destaque fugaz. 

Y digo multitud de traidores emboscados, lo digo sin la mínima duda, los conozco, los percibo a distancia, por sus discursos oportunistas y resbalosos. Muchas veces han vendido al pueblo. Les gusta hacerlo. No tienen decencia ni lealtad. Hoy están contigo y mañana tendrán tu cuero por el piso. No aumentemos el número de estos malos bichos. No actuemos de un modo que mañana alguien exhiba en nuestra cara, para vergüenza definitiva, el momento de nuestro retroceso doctrinario. 

¿Que hay mucho por criticar entre lo que ejecuta el Gobierno Nacional? Nadie lo duda. No se está postulando que la dirigencia nuestra es infalible. No son iluminados, por supuesto no lo son. Son tipos y tipas más o menos comunes enfrentados a circunstancias extraordinarias, pero respondiendo a un gran nivel. ¿O de veras alguien con sinceridad cree que del pantano opositor se puede extraer un grupo de gente preparada para reemplazar con ventaja al plantel gobernante? ¿Quienes serían? Nombres y apellidos exijo.

Me duele y causa profunda angustia ver que algunos cumpas hoy coqueteen con alternativas que de tan derechosas resultan repugnantes. ¿A qué peronismo auténtico quieren retornarse? ¿Saben de lo que están hablando? 

Hablan, como cualquier columnista de Clarín, del estilo confrontativo del gobierno, de tendencias fascitoides y autoritarias, de aprietes a la libertad de prensa, del deseo de perpetuarse en el poder. Hablan y no dicen más que lo que otros les han vendido como posturas bastante razonables.

Es hora de entender y ver con absoluta claridad que los últimos 9 años de La Argentina han sido los mejores de la historia. Que fundamenten una postura contraria. 

Y para ir terminando (con el post, no con el tema) voy a decir que todo aquel que se sienta conservador, que lo diga abiertamente. No se bien que es lo que querrán conservar, pero harían bien en sincerarse. Si esperan del conglomerado mayoritario de argentinos y argentinas que sostiene en el poder a la Presidente una regresión a estados conciliatorios para con los sectores que han sido tradicionalmente los dueños de La Argentina, va siendo hora de aterrizar en la realidad. El Vamos por todo no es joda, chiste o recurso publicitario. O vamos por todo o lo perdemos todo.

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