El Jaguar Overo- Mario Pino

Volvemos sobre Mario Pino, el recitador entrerriano de Galarza, muerto en 2009 cuando tenía solo 49 años y estaba en su momento de plenitud creativa. Por ser tan joven y pertenecer a un género artístico no muy apreciado por un argentino medio desconectado de lo nacido naturalmente entre nosotros, Pino no alcanzó en vida el reconocimiento que sus condiciones inusuales hubieran merecido. Sin embargo no dudamos que el tiempo y el reafianzamiento de un gusto nacional por lo nativo y criollo (algo que sí hubo hasta los 70 y fue barrido por fenómenos desafortunados y culturalmente ruinosos como el post modernismo y su expresión política menenista) provocará el aprecio por una multitud de artistas populares de este género, vitalísimo por existir un marco poblacional grande que convive en un medio donde el caballo, la habilidad de montar y todo lo relacionado con las tareas campestres y la cultura ecuestre son asuntos cotidianos. Para esos argentinos, que están cerca si queremos verlos, nada de lo relativo a la palabra tradición es cosa pasada. Para los que conocemos estas realidades, artistas como Mario Pino poseen un valor testimonial y son prueba irrefutable de la pervivencia de un país tradicional, que a muchos parecerá anticuado pero es, en realidad, una de las pocas pruebas restantes de nuestra originalidad cultural, de nuestra capacidad por ser al modo propio, escapando de globalizaciones y tanto intento uniformizante, el deseo infausto de crear y establecer para todos los tiempos una especie de cultura universal basada en un puñado de pelotudeces como competencia, entretenimiento, supervivencia del más fuerte y tanto otro concepto diseñado para beneficio de los patrones del circo a un nivel mundial. Quien esto escribe considera (y conste que uno es rolinga puro y 100% certificado) que una parte de la victoria cultural que se está dando a favor del pueblo hoy día, tendrá en algún momento que entroncarse con la cultura de los campos (no digo la cultura de los dueños de los campos sino la de los que los habitan ). Creo en todo esto y soy partidario de esta causa parcial, como de tantas otras que tienen el sonido de las cosas buenas. Y somos varios.

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