Marita y el sistema educativo.
Nos duele Marita. Nos duelen su hija y su mamá.
Después del fallo que absolvió a los 13 imputados, nos duele la sospecha casi absoluta de saberse dentro de un país que no tiene justicia honorable.
¿Qué estarán sintiendo los 3 que decidieron que los acusados eran inocentes? Sin duda, las declaraciones de las chicas que ejercieron obligadamente la prostitución no fueron de la categoría requerida. ¿Quién le va a creer a unas mujeres que se acostaban con 5 o 6 tipos cada noche? No dudo que esto habrán pensado.
¿No comprenden que ya entraron en la historia oscura de La Argentina con ese fallo? ¿Y su autoestima? ¿O no hay?
¿O se tratará de viejos cabareteros acostumbrados a ver en la mujer un objeto disfrutable a cambio de unos mangos? Porque visto así nadie podrá considerar que la trata de personas constituya un delito...
Pero no es acerca de estos 3 jueces, pobres tipos que llevarán a la tumba el baldón de su horrible dictamen. Es acerca del sistema judicial todo y fundamentalmente, del sistema educativo argentino. Pues aquí, desde hace muchísimo tiempo, cualquiera tiene título universitario. Parecen repartirlos como caramelos. Y no podemos seguir mucho tiempo bajo el dictado de profesionales que en un 60 o 70 % exhiben tremenda mediocridad. No, porque entonces suceden estas cosas. Y otras equivalentes en cualquier área que observemos. Edificios que se ladean, enfermos que empeoran al ingresar al circuito sanitario, universitarios con habilidad verbal similar a la de un analfabeto. Puede sonar a reflexión fuera de foco, relacionar la desgracia del fallo Verón con la baja calidad educativa de nuestras universidades, pero, en realidad, son los universitarios los que acceden al manejo de los asuntos principales de una nación. Acaso llegó la hora de revalidación de títulos profesionales. A ver cuántos quedan.
Después del fallo que absolvió a los 13 imputados, nos duele la sospecha casi absoluta de saberse dentro de un país que no tiene justicia honorable.
¿Qué estarán sintiendo los 3 que decidieron que los acusados eran inocentes? Sin duda, las declaraciones de las chicas que ejercieron obligadamente la prostitución no fueron de la categoría requerida. ¿Quién le va a creer a unas mujeres que se acostaban con 5 o 6 tipos cada noche? No dudo que esto habrán pensado.
¿No comprenden que ya entraron en la historia oscura de La Argentina con ese fallo? ¿Y su autoestima? ¿O no hay?
¿O se tratará de viejos cabareteros acostumbrados a ver en la mujer un objeto disfrutable a cambio de unos mangos? Porque visto así nadie podrá considerar que la trata de personas constituya un delito...
Pero no es acerca de estos 3 jueces, pobres tipos que llevarán a la tumba el baldón de su horrible dictamen. Es acerca del sistema judicial todo y fundamentalmente, del sistema educativo argentino. Pues aquí, desde hace muchísimo tiempo, cualquiera tiene título universitario. Parecen repartirlos como caramelos. Y no podemos seguir mucho tiempo bajo el dictado de profesionales que en un 60 o 70 % exhiben tremenda mediocridad. No, porque entonces suceden estas cosas. Y otras equivalentes en cualquier área que observemos. Edificios que se ladean, enfermos que empeoran al ingresar al circuito sanitario, universitarios con habilidad verbal similar a la de un analfabeto. Puede sonar a reflexión fuera de foco, relacionar la desgracia del fallo Verón con la baja calidad educativa de nuestras universidades, pero, en realidad, son los universitarios los que acceden al manejo de los asuntos principales de una nación. Acaso llegó la hora de revalidación de títulos profesionales. A ver cuántos quedan.

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