Los Huevos y las Ideas: Las apuestas de CFK y Massa
Los Huevos y las Ideas: Las apuestas de CFK y Massa: Con las listas armadas vemos que el kirchnerismo, luego de destratar a Scioli, apuesta al voto a Cristina y al acompañamiento de los que val...
Con las listas armadas vemos que el kirchnerismo, luego de destratar a Scioli, apuesta al voto a Cristina y al acompañamiento de los que valoran las gestiones de los intendentes afines.
Apuesta, en definitiva, a los que considera que no tienen un proyecto diferenciado.
Relegó a La Cámpora, evitó que Scioli jugara más abiertamente con De Narváez y Massa y, como es ya su costumbre, juega a todo o nada: si gana, gana Cristina, y si pierde, también pierde CFK. La lista, su cabecera, me gusta, pero el kirchnerismo paladar negro sabrá perdonarme -por lo menos aquellos que me leen consecuentemente-: no sólo no veo la ventaja de no haber comprometido a Scioli en la campaña, sumando a Alberto Pérez o a Rabollini a la lista, sino que me parece contraproducente. Por aquello de que lo que se resta se suma al adversario pero, más aún, porque el kirchnerismo no tiene candidato para 2015. No digamos candidato ganador: un candidato competitivo, por lo menos. ¿Cuál es la idea? ¿Ganar por poco (o perder por poco) en este 2013, conservar manejo del Congreso (que puede cambiar como en 2008) y perder en 2015 con alguien del riñón? Quizás soy medio bobo. Agradecería me desburren.
Con las listas armadas vemos que el kirchnerismo, luego de destratar a Scioli, apuesta al voto a Cristina y al acompañamiento de los que valoran las gestiones de los intendentes afines.
Apuesta, en definitiva, a los que considera que no tienen un proyecto diferenciado.
Relegó a La Cámpora, evitó que Scioli jugara más abiertamente con De Narváez y Massa y, como es ya su costumbre, juega a todo o nada: si gana, gana Cristina, y si pierde, también pierde CFK. La lista, su cabecera, me gusta, pero el kirchnerismo paladar negro sabrá perdonarme -por lo menos aquellos que me leen consecuentemente-: no sólo no veo la ventaja de no haber comprometido a Scioli en la campaña, sumando a Alberto Pérez o a Rabollini a la lista, sino que me parece contraproducente. Por aquello de que lo que se resta se suma al adversario pero, más aún, porque el kirchnerismo no tiene candidato para 2015. No digamos candidato ganador: un candidato competitivo, por lo menos. ¿Cuál es la idea? ¿Ganar por poco (o perder por poco) en este 2013, conservar manejo del Congreso (que puede cambiar como en 2008) y perder en 2015 con alguien del riñón? Quizás soy medio bobo. Agradecería me desburren.
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