¡Y dale con Massa!

Sigo asistiendo asombrado al festival de improperios dirigidos hacia el intendente de Tigre, como si de verdad muchos/as cumpas hubieran estado esperando de él una alineación que hace tiempo no tenía.


¿Pero cuál es con este pobre tipo? ¿O alguien cree que tiene sustancia como para desafiar mayorías kirchneristas en el 2.015? Vamos a dejarnos de joder che con el tema massita, a ver si comenzamos a asustar a otros menos avisados. No está, se fue, rajó. Punto. Que se vaya al carajo y comience a fabricar alianzas con Macris, De Narváez, Alfonsines y ya veremos cómo le va. A mí me da exactamente igual que esté o no esté. Incluso prefiero que los de perfil derechoso (como massita) se busquen otros aires.


¿Cómo decís? ¿Es una posición poco política la mía? Ah, sí, seguro. Es que no me junto con los que no son de mi palo ni me da la cara para andar del bracete con gente que piensa demasiado diferente. Tampoco pienso que la política se trate de recolectar votos de cualquier cloaca; mejor no llegar al baile mal acompañado.

De algún modo perverso se ha instalado desde los medios la noción de un “massita2.015númeropuesto”. ¿De dónde? ¿Por dónde? ¿Cómo se operaría este resurgir milagroso de la derecha argentina? Yo no lo veo. Para nada. Aquí la única cuestión es ir cribando un par de candidatos presidenciables de nuestro lado y ponerlos a rodar, porque si nos sentamos a esperar una reforma constitucional para una re-re, es probable que terminemos como Penélope en el andén. Personalmente no tengo el menor problema en pensar en un Aníbal Fernández o en un De Vido como candidatos fuertes a la presidencia; huesos duros de roer necesitamos para tal efecto y no cartones pintados.

Creo (y no haría falta aclararlo por lo anteriormente expresado) que una parte de nosotros (nosotros, los del campo nacional y popular) por momentos perdemos de vista la  profundidad de los cambios y la índole del cambio cultural que se ha ido gestando en los últimos 10 años; aquí tenemos que no nos van a superar con operatorias publicitarias ni cualquier cacatúa nos va a pisar el poncho porque esté esponsoreado por multimedios en baja. Necesitamos (eso sí) un par de opciones bien claras como para ir instalando en la población a quienes son nuestras opciones presidenciales.

Actuando como gente bien asentada en la realidad debiéramos ir descartando de nuestros deseos y nuestra imaginación la posibilidad de un tercer mandato de Cristina Fernández, por lo difícil que resultará obtener los números que se requieren. Esto es lo que tendría que estar ocupándonos y no andar llorando por los rincones porque un intendente nos “traicionó”.


Gana el que toma las decisiones mejores y más potentes. Mientras ellos no tienen ni por las tapas un candidato unificador, nosotros debemos comenzar a fabricarlo. Y el candidato debe estar mucho tiempo antes de octubre del 2.015, para que reciba todos los ataques que deba recibir y no nos salgan sobre la hora con feas sorpresas.


Ahora, si alguien está pensando que el modelo termina con Cristina fuera de la presidencia, que lo diga. Si alguien está pensando que esto que ocurrió en La Argentina desde el 2.001 es exclusiva responsabilidad de iluminados y no la expresión de deseos populares subyacentes en la historia, no estaremos de acuerdo. Porque los movimientos populares no consisten en un líder que recibe el llamado divino sino en una persona lo suficientemente perceptiva como para poner en práctica lo que el pueblo desea y necesita.


Está todo bien, pero no seamos demasiado obedientes ni pasivos, ya que estas son nuestras cosas. Ni massita es el cuco (ni tiene mucho oxígeno) ni ganamos con las fotos. Un par de pre candidatos debe hacerse visible y ya veremos cual de ambos conviene para la circunstancia.

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