Un militante no es un soldado y opina
Llueve
en Corrientes, de un modo que ya comienza a preocupar a quienes conocen la
realidad de las barriadas pobres de esta provincia que de la mano de 12 años de
gobierno radical alcanzó el triste tope de los distritos más pobres de la
república.
A
los que no tenemos la preocupación de vivir en zonas anegadizas, a los que más
o menos tenemos un techo bueno, nos preocupan igualmente otros temas, no tan
inmediatos, pero de tal gravedad que hasta llegan a quitarnos el sueño.
Siendo
un cibermilitante, no un militante de base tradicional, sin duda se me escapan
detalles que solo la experiencia y la observación directa pueden dar, por eso
no espero que alguien tome este modesto escrito como un asunto de dogma, una cosa
definitiva, cerrada y ajena a la discusión; se trata de una opinión, de una
opinión que no esconde segundas intenciones, que no está “mandada a hacer” por algún
dirigente oculto en las sombras y que ni siquiera ha sido compartida con otros
miembros del mismo colectivo ideológico. Aclaro esto por las dudas, por
prevención, sabiendo que en ocasiones los dirigentes suelen tener más
desconfianza de la útil, tendiendo a ver complots en donde no los hay. Siendo
del mismo palo y estando en el mismo bote, todos/as y cada uno/a, compartimos
el derecho de decirle a los que llevan el rumbo, lo que ese rumbo nos parece,
derecho que nos nace del hecho indudable que, si el rumbo no es el correcto,
terminaremos todos/as sin arribar adonde queríamos.
De
un tiempo a esta parte percibo un optimismo según el cual ya ganamos y Ricardo
Colombi estaría aprontando sus calchas y sus maletas, listo a regresar al llano
natal. No comparto tales cálculos; puede alguien (o muchos) enojarse y acusarme
de derrotista, mala onda o desanimado, no importa. Un militante no es un
soldado, no está subordinado, tiene una capacidad autonómica que le habilita a
hacer lo que yo intento, a saber, señalar ciertos errores metodológicos y
doctrinarios en la conducción de la campaña proselitista que intenta poner un
gobernador del FPV en Corrientes.
Primero tengo en mi lista una cuestión que es central en el
desarrollo y prevalencia del peronismo a lo largo de su historia: el ganar la
calle, el movilizarse, el dejar en claro adónde está y a quién apoya el pueblo
mayoritariamente. No veo que esa parte de la tradición peronista se esté
cumpliendo y no entiendo porqué, en una provincia que 2 años atrás dio los
porcentajes más elevados de adhesión a la figura de Cristina Fernández. Puede
decirse que esta no es una provincia peronista y que por eso no se incita al
partidario y al simpatizante a ganar el espacio público para demostrar su
opinión. Si bien es cierto (al menos en los papeles parece serlo) que esta no
es una provincia peronista, nadie podrá decir que somos pocos los que
respaldamos las políticas del gobierno nacional (y si no damos crédito a este
apoyo, revisemos los números de Cristina en toda la Provincia de Corrientes en
el 2.011). Debe ser cierto que aquí no hay muchos peronistas de cuna, pero que
existe una fuertísima mayoría de correntinos que respalda a Cristina, de eso no
hay dudas. Entonces, ¿por qué no se organizan marchas de apoyo, actos de
reafirmación, porqué no se anima a los nuestros, a los de Cristina, a los del
campo nacional y popular, a dar públicamente apoyo a esta mujer y a esta idea?
No estoy hablando de hacer un acto a favor de la candidatura de Espínola o
Ríos, estoy hablando de expresar (o poder expresar en manifestaciones
callejeras) cuál es nuestro bando en los asuntos nacionales que tanto nos
preocupan. Y si haciendo esto, invitando y propiciando que el correntino apoye
en la calle la gestión nacional, no sale un beneficio proselitista para los
candidatos provinciales, entonces ya no se realmente de qué se trata el juego
democrático que lleva a ganar o perder elecciones. Quiero decir que en la
figura de Cristina Fernández tenemos el as de espadas, el as de basto y el 7 de
espadas juntos, y no aprovechamos. Pero además, ¿no vemos cómo están asediando
a nuestra líder desde los cenáculos de la reacción conservadora, no nos
enteramos del modo infame en que le agreden a diario? Para defenderla no basta
con declarar ante el periodismo nuestra opinión, me parece. Habrá que salir a
la calle a hacer lo que el peronismo de base siempre hizo, que es decir adónde
y con quién está. Allí se verá también cuántos somos y se podrá corregir lo que
sea necesario. Ahora, si en una de esas estamos creyendo que el kirchnerismo
está en baja y que se encamina a un resultado tipo 2.009, entonces quedémonos
en el molde y no salgamos a la calle, aunque la realidad es que estas
elecciones nacionales terminarán aumentando el número de representantes del FPV
en el Congreso Nacional (personalmente, no veo otra posibilidad).
Vamos a lo segundo: identificar nuestra apreciación
personal con la realidad al momento de determinar qué ocurrirá con la candidatura
de Ricardo Colombi. De verdad espero que nadie se sienta demasiado molesto por
lo que opino, pero si ocurre, mala suerte, por lo que paso a decir que si
alguien ya da por finado político al actual gobernador, está errándole mal.
Este sujeto no es chicharrón de vizcacha sino un político hábil, taimado y muy
seguro para utilizar las herramientas que le da el poder. Y tiene laderos
avezados. Y tiene intendencias, punteros, prensa, plata y gente detrás. A este
bandido no se le gana con buenos modales. Se le ganará a los empujones, de
prepo, quitándole protagonismo y cuando sea necesario siendo más bruto y
directo de lo que él es. Tiene todas las características del caudillo
tradicional correntino y en ese terreno hay que combatirlo. Que nadie espere que
el comprovinciano premie al moderado y conciliador. Ya veremos cómo, a medida
que se acerque la fecha de las elecciones, irá subiendo las apuestas,
poniéndose más agresivo y directo y cómo se beneficiará de esa imagen de
luchador, de combatiente, de gente “mbareté”*. No se puede permitir la
instalación de esa imagen. Sería ruinoso.
A
esta altura y esperando que nadie haya abandonado la lectura enojado por mis
impertinencias, les dejo lo que
identifico como un tercer tema en el que vamos flojeando, que es la
publicidad de lo que se está haciendo en Corrientes con dinero nacional, porque
si no sos kirchnerista es fácil aislarte en los numerosos medios anti K de la
provincia. No veo una penetración del mensaje que nos conviene activar en el
electorado, que es simple y básico: con
un gobernador del FPV ganamos todos. Nuestra provincia no está en el
fondo más negro de la miseria por obra y gracia de las políticas nacionales
asistenciales y el formidable incremento de la coparticipación federal del que
se beneficia Colombi, pero estas 2 cuestiones tan evidentes no consiguen
imponerse aún y muchos correntinos te dicen muy sueltos de cuerpo que “Cristina
nos tiene castigados porque nuestro gobernador no se disciplina”.
Hay mucho
correntino conservador, es cierto, pero los números del 2.011 no admiten
réplica: también hay mucho correntino de acuerdo con Cristina.
Hay estamos parados, en la encrucijada
más importante de nuestra historia, a la hora de definir si continuaremos
tributando a un modo de gobernar conservador o elegiremos para nuestro manejo
interno lo que ya elegimos para el nivel nacional.
Y
si este empeño acarrea que la sinceridad pueda costar algún mal enquistarse con
alguien, qué se le va a hacer.
Un militante no es un soldado.
*mbareté:
fuerte, aguerrido
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