Digamos Presidente Lugo (y que juegue bien a la pelota)





Acostumbrados a lo que ha sido el giro fatal de la rueda golpista latinoamericana, queremos decirle presidente a Franco y presidente depuesto al obispo. Mala tendencia que no nos debe influir: Lugo es el Presidente y Franco el usurpador.

Además se nos tienta a pensar en las muchas falencias de Lugo como una especie de justificativo o razón del golpe de estado. Error: el motivo del golpe fue la apropiación ilegítima del poder.

El seudo canciller Fernández Estigarribia, un hábil argumentador, hombre leído y ducho en el apretón de manos de manos insincero, la adulación ventajista y el escamoteo de verdades evidentes, teje su tela diplomática buscando sumar adeptos a la causa antipopular que representa; busca por lo menos la no descalificación frontal en países como Chile y Colombia, a los que considera gobernados por políticos afines.

Pero otro tejedor más hábil y poderoso ha ganado el terreno ideológico en la región.

Digamos que no está el horno para bollos golpistas. Los gobiernos de Unasur planean el final del usurpador Franco, como corresponde.

No son pocos los hombres lúcidos alrededor de Franco que comienzan a ver que el golpe parlamentario ha sido un error propiciado por la ambición del vicepresidente liberal, quien venía ofreciéndose desde hace tiempo como el candidato para enfrentar a Lugo si este buscaba la reelección; no resultó difícil embarcar a los sectores conservadores -por tradición, toscos e ignorantes- en la aventura ni difícil fabricar la matanza en la estancia de Riquelme a fin de usarla como excusa del golpe; lo que le está resultando difícil al usurpador es manejar el día después.

Lugo ya anunció su no reconocimiento a las autoridades ilegítimas y su participación en la cumbre Unasur de Mendoza como único representante de su país, la gente se junta frente a la televisión pública paraguaya en número de varios miles apoyándolo (cosa extraordinaria para un pueblo poco movilizado como el guaraní), Chávez le cierra el abastecimiento de petróleo, los vecinos mayores -Brasil y Argentina- militándoles en contra del asalto…

El problema de estos golpes neogorilas es que pretendiendo ser legales caen en el cepo de la moral, uno que no soportan. Argumentan su justificación legal, la rectitud de sus procedimientos jurídicos y la existencia de un estado de cosas ya insoportable para la ciudadanía y desde que ponen en marcha esta clase de argumentos caen en la trampa de no poder comprobar sus bases. Los golpes militares no necesitaban de tanto artificio. Los tipos agarraban la fruta y se la comían. Punto. Estos deben deshacerse en mil explicaciones que a nadie convencen. Se sabía que los militares tomaban el poder para obtener ventajas y que al opositor le esperaba por lo menos la cárcel. ¿Quién va a respetar la delgadez de estos métodos de apropiación disfrazados de legalismo? El que es gorila debe usar la fuerza, no la razón. Franco es gorila pero si usa la fuerza  su debilidad aumentará; si utiliza la represión perderá los pocos apoyos que tiene.

Continuando la escalada internacional en contra de su gobierno y acentuándose la oposición interna Franco pronto tendrá problemas con los líderes más duros de su sector; cuando llegue a estar muy presionado desde afuera y desde adentro deberá elegir entre la represión que le exigirán los más conservadores, un llamado anticipado a elecciones o la reposición de Lugo en el poder. En ningún caso quedará bien parado.
Por eso decíamos en artículo anterior que la pelota es de Lugo en este preciso momento. Y debe jugarla bien.

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