Moyano y el gobierno nacional – En blanco y negro es mejor


Es bueno lo que está pasando con Moyano y asociados; es bueno que se rebelaran abiertamente, que vayan al paro y a la plaza el día de mañana.

Es bueno porque se ponen en evidencia absoluta; no pueden disimular más, no pueden conspirar traidores, operar encubiertos, presionar en el futuro por ocupar bancas del oficialismo, extorsionar por ventajas amenazando con irse del movimiento, manchar la imagen de los nuestros al compartir palcos y tribunas, engrupir a cumpas inocentes, etc., etc.

Moyano y asociados fueron el caballo de Troya del movimiento; ese caballo empezó a desarmarse durante el armado de listas del año pasado al negárseles los representantes pretendidos.

De haber conseguido Moyano los diputados y senadores que buscaba su capacidad de daño sería mucho mayor

Desde ese momento al camionero no le quedó otra que irse. ¿A qué iba a quedarse si no le dejaban aumentar su influencia? Los del gobierno nacional deben de tener vista de rayos x, digo yo, porque pudieron ver qué había en la panza del caballo.

Pero el Hugo no es moco de pavo ni chicharrón de vizcacha; lejos de enojarse decide dar su primer paso como líder opositor con un paro del gremio de transportistas y una movilización “para el que quiera ir”; él no obliga, el paro es de transportistas y si los otros quieren parar también, que lo hagan. De esa manera todo lo que venga por añadidura es ganancia. Y la movilización más o menos por ahí. Sabe que el paro provocará inconvenientes, demoras y dificultades y que numerosos medios de prensa multiplicarán por mil esos efectos negativos. También sabe que el poder de movilización del gremio de camioneros es grande. Visto así, mañana Moyano no puede salir mal parado. Pero la lectura profunda dice que ahora está en el llano y luchando en 2 frentes, contra el gobierno y pronto contra los otros líderes opositores que pronto verán que el camionero no anda con pichuleos y se los querrá poner a todos en el bolsillo.

Para Moyano comenzó un camino largo y difícil; después de saberse los números que dejará el paro y la movilización programados para mañana, se sentará a hacer cuentas. Y a maquinar nuevas maldades.

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