La pelota ahora la tiene Lugo
Los golpistas paraguayos ya
ven que en la
Latinoamérica de hoy no es tan sencillo emprender las
habituales fechorías y salir bien parado.
Federico Franco habrá tenido
más éxito que Cobos pero ahora mismo anda pidiendo por favor que le reconozcan
su gobierno de morondanga; rápido ha visto que en el vacío que le comienzan a
fabricar sus vecinos no sobrevivirá del mejor modo.
Por lo pronto Lugo ha dicho
que estará en la cumbre Unasur de Mendoza, convocada para tratar el golpe parlamentario
en Paraguay, representando a su país, mientras Franco ve con disgusto que las
gestiones de su Canciller Fernández Estigarribia para que lo invitasen a dicha
reunión fracasan miserablemente.
Como si los golpistas se
hallaran viviendo una realidad diferente, pero muy diferente, se suceden cosas
rarísimas, como la intención declarada de Franco de pedirle a Lugo que ¡¡¡ayude al nuevo gobierno a mejorar su
imagen ante el mundo!!! Si alguien puede entender esto…
Los parlamentarios
destituyentes quisieron disimular la violencia implícita en el juicio sumario
asegurándole a Lugo, colaboradores y demás partidarios la seguridad física,
libertad de expresión y de tránsito; ahora mismo el obispo está resguardado por
custodia del ejército. Colaboró a esto la actitud mansa del presidente ante los
hechos consumados y sin duda lo quieren tranquilo y confortado, como para que
no haga olas, pero desde el momento en que anunció su asistencia a la cumbre
Unasur (y no como simple asistente sino en representación de su país) estas
esperanzas de los apropiadores del Palacio de los López se difuminan.
La pelota está ahora en poder
del obispo; pasado el momento de debilidad extrema que terminó en su
destitución, comienzan a verse las debilidades de sus agresores, todas surgidas
de la correcta posición explicitada por los mandatarios de la región. También
se ven las fortalezas del destituido; que son, básicamente, la de haber evitado
un episodio de violencia llamando a sus seguidores a ejercer la no violencia y
lo claro de la ilegitimidad del proceso de juicio político. Jugando bien,
Paraguay todavía puede sacar algo valioso de este desastre institucional e
incluso salir con mejores condiciones de gobernabilidad. Por lo pronto, si el
gobierno de Franco puede sobrevivir al aislamiento regional, en 9 meses Lugo
podrá presentarse como candidato a la presidencia, cosa que no hubiera podido
hacer en caso de no ser derrocado. Los 9 meses por delante pueden darle a Lugo
una fuerza electoral decisiva si maneja bien el asunto. Veremos.

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