El Gran Maestre tiene una alegría


El corazón del eunuco cruel estaba bastante reconfortado luego de las golpizas a ciertos periodistas.

“Era eso lo que le venía faltando”, se dijo la vieja para sus adentros, viendo que el anciano regente recobraba parte de su famosa apostura dictatorial y en su voz reaparecía aquel sonido metálico que atemorizara a tantos, obligándoles a firmar tratos ruinosos.

Ahora el Gran Maestre (GM) se paseaba inquieto por el Salón de las Grandes Operaciones acomodando soldados imaginarios con las manos y murmurando ideas viles con qué hundir a sus enemigos del gobierno.

“Que venga el Gran Bastonero (GB)” ordenó en voz alta.

Al rato ingresó el ostentoso funcionario, con su caminata de ganso gordo y apenas visible entre tanto humo de cigarrillo; olvidado cualquier orgullo remanente de un pasado más digno, el Bastonero repartía reverencias en partes iguales al regente y a la vieja, en tanto su rostro abotagado y barbudo irradiaba ladina malicia y rotunda obsecuencia.

El Bastonero buscó adorar el trasero descarnado del gobernante con el Beso de la Lealtad Eterna, pero descubrió que no era tiempo de ceremonias.

GM – “Ataja tus afanes serviles y presta atención, Gran Bastonero, que hemos ingresado a la zona de la acción directa y es preciso que lleves instrucciones a los periodistas de la secta”

GB – “¡Señor, sí señor!

GM – “Que culpen de la violencia a lo intransigencia fanática de los usurpadores del poder”

GB – “Se lo buscaron, señor, se lo merecen…”

GM – “Que digan que la violencia de arriba engendra violencia de abajo”

GB - “El pueblo tiene derecho a ejercer su propia defensa y unos dientes y unas cámaras rotas son poca cosa”

GM - “Que adviertan que correrá sangre”
GB - Es tiempo, señor, es tiempo…”

GM - “Guay de ellos cuando el pueblo haga tronar su escarmiento”

GB - “Huirán como ratas, señor”

Así conferenciaban amo y sirviente en el Salón de las Grandes Operaciones, para regocijo de la vieja, que daba pequeños saltitos, emitiendo grititos agudos parecidos a los de una comadreja en celo.

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