Moyano ya es el líder de la oposición, pero flaco
Lo más cómodo y lo que más
cuajaría dentro del movimiento nacional y popular al que se adscribe este blog
sería un ataque general contra la movilización de Moyano.
Haciéndolo no responderíamos
a nuestra honestidad intelectual.
Temprano, antes del acto,
Facundo Moyano habló para la prensa, desarrollando un discurso muy superior al
de su padre y su hermano Pablo; habló de su pertenencia al FPV y su desacuerdo
con ese espacio en los puntos del reclamo; con poco decir el menor de los
Moyano se colocó como el más equilibrado dentro de ese conglomerado extraño que
armó su padre para enfrentar al gobierno; dijo, por ejemplo, que la gente del
PRO no sería bienvenida de detectarse su presencia. Como la esperanza es lo
último que se pierde, le vamos a creer. Si nos equivocamos, mala suerte. Más que
nada se trata de un voto de confianza hacia un muchacho que no decide nada,
pues está claro que el único que corta el bacalao allí es su padre.
Otro asunto positivo que se
pudo observar (uno que indica que la situación no es tan extremada como
aparenta) es el de un par de asistentes que entrevistados por la TV dijeron no tener nada contra
la presidente y que solo reclamaban por el mínimo no imponible, salario
familiar e impuesto a las ganancias.
La ausencia de disturbios
graves es asimismo valorable.
Hecho los reconocimientos
diremos que en la plaza de ayer hubo al menos 3 clases de asistentes:
·
El gorila tipo
Benegas, irrescatable y odioso a nuestra sensibilidad. Es el que abucheó cuando
Moyano nombró derechos humanos. Es tan gorila como los caceroleros de CABA,
aunque tenga la piel más oscura.
·
Los que fueron
nada más a reclamar derechos que valoran conculcados, más los que agradecen a
Moyano por haberlos ubicado bien arriba en la escala salarial. No tenemos nada
contra ellos; cada cual sabe a quién seguir y qué reclamar.
·
Un grupo formado
por profesionales del sindicalismo, activistas, barras bravas e incondicionales
de cada cúpula gremial, que ayer estuvieron con aliento golpista y mañana, si
sus dirigentes se lo ordenan, estarán en una marcha por los derechos de las
ballenas o apoyando la candidatura presidencial de Piñón Fijo. Cualquiera. Hoy
son anticristinistas, sin convicción; mañana no sabemos, porque no tienen ideología
ni gollete.
La cuestión es que en la
plaza no había material apropiado para desestabilizar; con esa mezcla artificial
de conservadores, izquierdistas y nulos no alcanza para moverle el piso a
Cristina Fernández.
Pero, como decía el
invaluable profe Romero -hoy caminando por terreno minado- las malas
intenciones de Hugo Moyano y sus nuevos amigotes no son chico pleito.
Aprovecharán cada oportunidad para causar perjuicio.
Comentarios
Publicar un comentario