Los Moyano y los yaguaretés
País de palabra y esperanza
fáciles,
El bicho y su bichito Pablo
mostraron de una su cara real de gorilas de la clase popular y sindical, como
para ratificar que los mejores suelos dan a veces fruta amarga.
Así, unos cuantos peronistas
que se criaron en eso de columna vertebral, clase obrera y movimiento
justicialista, confundiendo dirigentes sindicales con movimiento
obrero, terminaron en estos días comprobando que es más justo comparar
a dirigentes como los Moyano con el huesito dulce de la cola (por inútil y
potencialmente doloroso) que con la espina dorsal.
Los que no nos hacíamos ni
media esperanza con los Moyano estamos más contrariados todavía que los ex
ingenuos; contrariados, es decir, recalientes, porque a los argentinos nos han
pasado demasiados cosas muy malas provocadas por disfrazados ideológicos como
para darnos el lujo de ser inocentes en política, como para vivir en una nube
de pedo idealizando a cualquier atorrante solo porque es atacado por nuestros
adversarios o porque envía a esbirros como Piumato a 678. No hay derecho a
tanta inocencia.
Menos mal que allá arriba
tenemos yaguaretés como Aníbal y de Vido, capaces de “hacer un asado bajo el agua”,
según dichos del propio Aníbal en programa de Fantino, gente que no se come ni
un amague, gente de inteligencia vigilante y por lo mismo prevenida. Menos mal.
Muy bueno Rikardo !!!!!!!!!
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