Peña Nieto Y Macri: 2 pájaros de la misma especie


Que Argentina pertenece en todo a Latinoamérica está cada vez más claro, aún para los muchos millones de “europeos del corazón”, especie de bichos desnaturalizados que han constituido la vergüenza de la identidad cultural y causa meritoria del retraso madurativo de la nación.

Véase uno de tantos ejemplos que confirman la pertenencia citada, como es el establecimiento en 2 países distantes y en apariencia bastante diversos entre sí, de personajes importantes de la política que representan idénticos sectores sociales, tienen parecida formación cultural, utilizan los mismos recursos propagandísticos, tan parecidos entre sí que no puede sino deducirse que son “productos” de sociedades muy parecidas: el mexicano Enrique Peña Nieto y el argentino Mauricio Macri.

Los une entre muchas otras cosas una portentosa ignorancia; ni un García Márquez hubiera podido prefigurar personajes tan populares, conocidos y electoralmente exitosos de tan acentuada cabezahuequéz; son la esencia misma del post modernismo noventista, por ser superficiales, desinformados, estancos, conservadores e incapaces de incorporar nuevas estructuras a las que ya poseen; son incultos funcionales y lo bastante taimados y ladinos como para disfrazar su falta de sofisticación cultural con ese lenguaje adocenado y mediático que los inocentes e ignorantes confunden con “expresiones de persona moderna y educada”, nunca se les oye decir nada que no sean taradeces y redundancias de la clase más ordinaria y transitada, nunca una idea original, una llamita de pensamiento que indique la presencia de una mente activa y original, lo único que escapa a lo mediocre, de su discurso, es reprochable, cuando en un descuido expelen a través de dichos odiosos su raíz reaccionaria. En términos geométricos podría caracterizárselos como figuras (2 dimensiones: alto y largo), sin llegar a la categoría de cuerpos, por no poseer ancho o profundidad; estrictamente no puede hablarse de ellos como de personas huecas, porque al no poseer la tercera dimensión están exentos de la posibilidad de contener alguna cosa en su interior; mejor, más preciso, sería metaforizar diciendo que son barriletes, espejos, veletas o cualquier otro objeto desprovisto de interior, de un espesor tan ínfimo que pasa por carenciado de ese atributo.

Otra característica que une a Peña Nieto y Macri es su “buena cámara” y la predisposición total que exhiben para retransmitir sus imágenes por los medios de comunicación masivos, recurso que en ellos deja de ser un auxiliar del discurso para convertirse en el discurso mismo. La imagen, la cara, la jeta, la estampa, la fachada, pasa a ser contenido y el contenido desaparece; mientras sus competidores, desactualizados y anticuados, intentan convencer al electorado con propuestas, ellos van al hueso de la mediocridad que aqueja a las clases medias latinoamericanas ganando su preferencia a puro flash televisivo; no precisan ser brillantes en la exposición, coherentes en la argumentación, fundamentados en la propuesta: el rostro es suficientemente ganador. Punto y fin de la política.

Su formación académica es un tercer costado que iguala sus perfiles. No se sabe bien cómo obtuvieron sus títulos universitarios, pues  sus prestaciones intelectuales no reflejan el impacto que debió haber producido en ellos la educación universitaria. No es que dudemos de su paso por las aulas universitarias, solo señalamos que ese paso habrá sido no comprometido, mal facilitado, poco serio, privado…

Peña Nieto fue alcalde de la Ciudad de México, Macri lo es de la Ciudad de Buenos Aires; son de mediana edad, ambos quieren llegar a la presidencia nacional, tienen el apoyo de los medios de comunicación dominantes, son apoyados por los sectores más pudientes, tienen buena presencia física, son mediáticos y conservadores. Si estos dos no son la prueba por defecto de una identidad cultural latinoamericana muy profunda, entonces ya no estaré seguro de nada al pensar en política y sociedades.

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