El traidor Franco intenta el control fascista para calmar los ánimos en Paraguay

El usurpador Federico Franco instruyó al Ministerio del Interior, a la Policía Nacional y a la Fiscalía General para que conformen una Comisión de Crisis destinada al control del desborde popular en la hermana nación paraguaya. 


Se trata de un dispositivo de alcance nacional encargado de detectar a los cabecillas del movimiento que busca recolocar al obispo Lugo en su cargo; la inteligencia dispuesta señalará a los activistas, los cuales serán arrestados; los ilegales que actualmente ocupan el Palacio de los López tras la toma del poder por golpe parlamentario, mienten al decir que se trata de identificar a los autores de actos delictivos durante las protestas, cuando lo que se busca es descabezar la protesta mediante el encarcelamiento de los líderes. 


Todo ciudadano está obligado a procurar la restitución del estado democrático cuando agentes fascistas lo interrumpen, por lo que aquellos que diariamente salen a la calle exigiendo la vuelta de Lugo al cargo delegado por el pueblo de ningún modo incurren en delito, cumpliendo en todo la obligación legal que tienen de defender el orden institucional consagrado por las leyes. 


Caballero, en uso indebido del cargo de Ministro del Interior, señaló que las Fuerzas Armadas colaborarán con la mencionada comisión cuando resulte necesario, lo que traducido en buen castellano significa que serán utilizadas cuando sea preciso dar palos al pueblo y evitar que la situación de ilegitimidad del traidor Franco y secuaces se torne insostenible. 


Mientras tanto el monigote de Insulza se hizo presente en Paraguay el domingo último, a fin de evaluar la situación, es decir, ver la forma de dotar al gobierno ilegal de algún costado de solidez ante la comunidad mundial.


Lo que es bastante probable, más allá de las buenas intenciones de UNASUR y MERCOSUR, es que si los paraguayos continúan manifestando su descontento en las calles, no tardará en llegar la represión más cruda, a partir de lo cual toda esta farsa del parlamento podrá derivar en un baño de sangre de considerables dimensiones.

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