Insólito: el FMI le pide a Rajoy que no sea tan HdP
Si España está purgando los
pecados cometidos durante la apropiación de América, la cosa va para largo; pero
ya sabemos que estos “castigos” históricos (entre
misteriosos y justicieros) no son reales y que los delitos contra los pueblos
suelen quedar impunes.
Aquí lo único real es la saña
del gobierno español para hundir a su gente en la miseria, bajo la promesa de
ser esta catástrofe pasajera e imprescindible para un posterior renacer.
El todavía inocente ciudadano
mayoritario comienza a ver que no hay nada de pasajero en la crisis y que lo de
“sufrir
ahora para disfrutar después” es una burla de lo más cruel y
humillante.
Como todo miembro de sociedad
primer mundista el español ha sido adiestrado para creer que la prosperidad es
un derecho que le viene surgido de su natural superioridad; así locamente
creído, cuando la miseria aparece donde no debiera, no sabe bien como
reaccionar.
La etapa de los indignados es
un ejemplo de ese desconcierto; ingenua,
con algo de hippie, inepta e improcedente, está siendo superada: la gente, con
la inocencia, va perdiendo las esperanzas de mejoras mágicas. Y la paciencia.
Como en toda tragedia humana
van quedando signos, símbolos, anécdotas, que sirven para leer la época y los
personajes.
Me quedo entre muchas con 2
escenas.
Una es la de los que
cantan zarzuela para expresar su protesta.
Bueno, parece el tipo de indignación
funcional a los intereses del victimario, como que alguien me estuviera
ahorcando con propias manos y yo me burlara de su mal aliento. Y me pregunto si
cuando el hambre entre sin permiso en sus hogares la han de recibir con unos
zapateos cantándole coplas burlonas entre golpeteos de palmas; en Argentina no
le bailamos un malambo a de La Rúa
para que se tomara el buque.
Otra escena rara y
significativa es la del FMI aconsejando a Rajoy que el ajuste no sea tan
extremo.
Que una institución de
sádicos se inquiete por la profundidad y el daño del ajuste español nos dice
quién es Rajoy.
Es como si el matón del
barrio, el que tiene el monopolio de la violencia y la crueldad, se conmoviera
de ver a un vecino maltratando a su esposa -que ya está tirada en el piso con
mandíbula y costillas fracturadas- y se acercara diciéndole al malnacido: “Che,
¿no te parece que estás exagerando un poco?”



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