Hoovervilles, Bushvilles, Obamavilles

Hoovervilles

Al amparo de la lucha por la presidencia en Estados Unidos comienza a hablarse de un fenómeno que refleja la miseria creciente que golpea a varios millones de ciudadanos (40-50 millones de personas bajo la línea de pobreza); es el auge de pequeñas villas hechas con tiendas de campaña adonde se alojan los que perdieron todo durante la crisis.


Bushvilles

Estas villas miserias del primer mundo se conocen como Obamavilles; no surgieron precisamente en estos días, pero siendo necesario pegarle al presidente que busca la reelección, cierto periodismo las ha redescubierto, presentándolas como un hecho absolutamente novedoso; lo cierto es que ya en el 2007 existían estos asentamientos, surgidos cuando la política económica de Bush hijo preparaba el fin del breve período de predominio mundial yanqui.

Entonces se bautizaron Bushvilles, por analogía con los míseros poblados de indigentes (Hoovervilles) que prosperaron en los 30 bajo la presidencia de Herbert Hoover.

Obamavilles
Las Hoovervilles eran casillas muy precarias pero estaban hechas de madera y chapas, reflejando el ánimo de quedarse en ellas por largo tiempo, en tanto que las modernas colonizaciones de los nuevos pobres son tent cities (ciudades de carpas), de un aspecto mucho más efímero que aquellas viviendas de emergencia de la Gran Depresión, como si sus habitantes tuvieran la esperanza de salir del mal sueño de la pobreza extrema de un momento para otro.

Es que el norteamericano medio no asimila fácilmente el alcance de la crisis; miseria, desamparo de millones de ciudadanos, asentamientos precarios, desempleo crónico, hambre, todo eso es parte de un paisaje tercermundista y por lo tanto impensable dentro de sus comunidades anglosajonas que, como Hollywood ha dejado en claro, gozan de una prosperidad nacida seguramente de una innata superioridad racial.

La rueda del destino es caprichosa y no conoce de prerrogativas de sangre; la ayer miserable Latinoamérica, fuente y símbolo de toda desgracia económica hoy crece sólidamente, mientras el país del norte no puede reaccionar, como si se hubiera quedado sin respuestas.

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