Para vivir seguros...
No todos tienen la fortuna del argentino de ser intensamente precavido por los medios del peligro absoluto en que se halla por la multiplicación de malvivientes; incluso si uno jamás fue objeto de episodio alguno de inseguridad, los serviciales cronistas y comentaristas de la realidad diaria se ocupan de hacernos ver que esa anomalía puede cesar de un rato para otro y devolvernos al mundo real.
Va quedando claro que vivir sin miedo no es normal ni es vivir; abandonemos la estúpida sensación de confianza por el prójimo, pues este muy probablemente sea un delincuente; experimentemos (como cualquier ciudadano del mundo civilizado) el pánico que resguarda la integridad física; cortemos cuanto lazo resulte posible cortar con el resto de las personas, por sospechosas y poco fiables; todo aquel desconocido que nos parezca un criminal, seguramente lo es.
Si un niño desconocido se nos acerca, cuidado, porque es prácticamente seguro que es el delegado criminal de un adulto que acecha en las sombras; si se trata de un anciano, mucho peor: o es un degenerado o el cabecilla de una geronto pandilla de narcotraficantes; si es mujer, debe ser prostituta sifilítica, mechera o sacerdotisa de alguna religión demoníaca.
No queda otra que enterrarse en vida y olvidarse del resto; aquí viene en nuestra ayuda el diseño de espacios habitables ultra seguros, en ilustración rescatada del muro face del amigo Felipe Felipe Tomorrow, otro que vive con el corazón en la boca, como debe ser.
Va quedando claro que vivir sin miedo no es normal ni es vivir; abandonemos la estúpida sensación de confianza por el prójimo, pues este muy probablemente sea un delincuente; experimentemos (como cualquier ciudadano del mundo civilizado) el pánico que resguarda la integridad física; cortemos cuanto lazo resulte posible cortar con el resto de las personas, por sospechosas y poco fiables; todo aquel desconocido que nos parezca un criminal, seguramente lo es.
Si un niño desconocido se nos acerca, cuidado, porque es prácticamente seguro que es el delegado criminal de un adulto que acecha en las sombras; si se trata de un anciano, mucho peor: o es un degenerado o el cabecilla de una geronto pandilla de narcotraficantes; si es mujer, debe ser prostituta sifilítica, mechera o sacerdotisa de alguna religión demoníaca.
No queda otra que enterrarse en vida y olvidarse del resto; aquí viene en nuestra ayuda el diseño de espacios habitables ultra seguros, en ilustración rescatada del muro face del amigo Felipe Felipe Tomorrow, otro que vive con el corazón en la boca, como debe ser.

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