México, Peña Nieto, el número puesto


Si se confirma que Peña Nieto es el nuevo presidente mexicano estaremos ante un hecho que no por previsible deja de ser un castigo duro para el desarrollo del poder popular en Latinoamericano.

México es el gran distrito que falta ingresar al segundo proceso de independencia en la región; como es sabido, en el 2006 el candidato del conservador PAN se impuso con artes innobles de fraude al izquierdista Manuel López Obrador; la derecha mexicana demostró así que no permitirá sin poner el mayor esfuerzo que el país evolucione naturalmente hacia gobiernos que alejen la violencia y la pobreza reportada por un posicionamiento firme con los intereses de su vecino del norte.

Imaginen que Mauricio Macri resultara electo presidente de los argentinos; así de grave es el caso de Peña Nieto en términos de retroceso social.

Ayer, cuando se habían contado solo el 5% de los votos ya se festejaba el triunfo en el bunker del PRI; coincidentemente el presidente Calderón (PAN) reconocía la supuesta victoria del candidato opositor; los medios principales de información también; extraño pero lógico, pues lo único que no convenía al conglomerado de conservadores era la victoria de López Obrador. Peña Nieto era el número puesto, el verdadero y único candidato del stablishment.

Primero se fabricaron encuestas que daban ampliamente ganador a Peña Nieto; una vez iniciado el escrutinio se anuncia prematuramente su victoria, como para evitar que los mexicanos pensaran que estaban siendo víctimas de una farsa comicial (que lo piensan, en realidad, pero sin reaccionar).

A México le costarán varios años más de matanzas y pauperización salir de estos gobiernos de derecha; con Peña Nieto, un hombre de cartón, un auténtico producto mediático, cualquier tendencia negativa se agravará, tal es la mediocridad y falta de buenas intenciones del individuo.

Y hay un agravante: Peña Nieto pertenece a una logia, el Grupo de Atlacomulco, ultrasospechada de vínculos con el narcotráfico.

Hace pocos días el parlamento paraguayo torció la voluntad de la gente destituyendo a Lugo; la imposición del triunfo del PRI en las presidenciales Mexicanas es otro paso en el mismo sentido; en ambos casos se quiere disfrazar el chanchullo con una pátina de legalidad; en ambos casos el ganador era número puesto y lo que estaba en marcha no era secreto para nadie, lo que habla del poder de los sectores conservadores no democráticos y la libertad de acción que todavía tienen.


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http://lavozdelchacarero.blogspot.com.ar/2012/06/pena-nieto-y-macri-2-pajaros-de-la.html

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